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domingo, 26 de diciembre de 2010

Balance de libros (I).

Se acaba el año y ha llegado el momento de hablar de libros. Lo bueno y lo malo. Lo leído y lo no leído. Lo escrito y… Es decir, que durante los próximos días daré unas pinceladas de luces y sombras al panorama literario, pero desde un punto de vista un pelín peculiar.

Me gustaría empezar con un libro infantil: “Jim Boton y Lucas el maquinista” de Michael Ende. Todo un clásico que me ha torturado estas navidades. He visitado una treintena de librerías en los últimos días para localizarlo, pero infructuosamente. Sin embargo esta cruzada en busca del libro me ha permitido conocer la salud de los vendedores de libros en mi ciudad. Y debo decir que me ha sorprendido agradablemente. La búsqueda del libro era por razones puramente emocionales y en la primera librería me encontré con una situación que se repetiría.

--¿Algún medio de comunicación ha recomendado el libro?

Con esta pregunta y tono de sorpresa, contestó la dependienta a la mía sobre si tenían algún ejemplar del citado libro.

--No, que yo sepa.

--Es que es usted la tercera persona que me pregunta por él en la última semana.

No tenían el libro y ya en aquel primer momento sabía que mi caza del tesoro sería algo muy difícil. Alguien me llevaba algunos días de ventaja en la caza y captura de la obra de Ende. Sin embargo, tengo que insistir en la gran profesionalidad de la mayoría de dependientes de librerías que hacían comentarios sobre el cuento con gran conocimiento de la obra. La sensación de que la mayoría de ellos lo habían leído era obvia, pero además hablaban de ediciones ya agotadas y de una continuación a este mismo libro: “Jim Boton y los trece salvajes”. La gran decepción fue la librería de El Corte Inglés donde me lo miraron en su ordenador con la misma profesionalidad profiláctica que si me buscaran unos calzoncillos de la talla 60.

Como ya podéis suponer no puedo recomendar la lectura de este libro porque aún querréis comprarlo y si tengo alguna opción de adquirirlo podríais mermar mis posibilidades de hacerme con él.

El segundo libro sobre el que voy a hablar no tiene nada que ver con el primero. Se trata de “Diplomacia” de Henry Kissinger. Posiblemente el autor no sea una persona muy recomendable, pero su abultado libro lo es totalmente, al menos las tres primeras cuartas partes del libro. De hecho sus análisis políticos, hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, son fascinantes. Nos daremos cuenta de la admiración del autor hacia personajes como Richelieue, Mazarino y, especialmente, por Bismarck. Sin embargo sus alabanzas a la política de Nixon, sobre todo hacia el final, que de alguna manera le sirven de justificación a sí mismo, son totalmente obviables.

Para los interesados en los temas de política e historia este libro ha salido una nueva edición este año y está de nuevo disponible en las librerías.

Y… bueno, para no alargarme en exceso, diré aquello de… ¡Y mañana más!

La portada de la nueva edición de “Diplomacia” está tomada de la web de La Casa del Libro.

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