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lunes, 31 de diciembre de 2012

Hola, soy follower y estoy cagando

Imagen extraída de la web http://www.news.cnet.com  

Para celebrar el fin de año os regalo el capítulo 20 del libro que estoy escribiendo y que espero tener en disposición de ser publicable a finales del año entrante.





Capítulo 20: Hola, soy twittero y estoy cagando.

Primero fue Internet, luego los teléfonos móviles. Hoy, aunando ambos “progresos”, se imponen las Redes Sociales. En poco tiempo,al Universo de los informáticos, los programadores, los diseñadores web, los especialistas en ventas electrónicas, los especialistas en redes y los de la seguridad informática, se ha unido una nueva titulación conocida como CM (Community Management).
En teoría un CM debe procurar por el desarrollo y la imagen de una marca en las redes sociales. En la práctica es un publicista que actúa directamente sobre los usuarios desde las redes para vender esa marca.
Pero las redes sociales han inventado toda otra serie de individuos que no son tan del gusto de las marcas y que por eso, fuera de este texto, no encontrarás casi información de ellos en otros textos especializados.
En los foros, web’s y primeros intentos de redes sociales, se hizo famosa la imagen del “troll”, como personalidad “non grata” que se dedicaba a provocar a todos los habituales del entorno y logrando que manifestaran su peor imagen. Y digo “personalidad” y no “persona” porque en muchas ocasiones el troll era un individuo respetado en el grupo, pero que aparecía con un nuevo “Nick” que le confería el anonimato suficiente como para provocar a todos los demás y evidenciar así sus verdaderas carencias. Como decía un amigo mío, “jamás conoces la verdadera personalidad de un conocido en la red hasta que un troll libera su verdadera personalidad”.
En las actuales Redes Sociales, si bien existen encontronazos con personas o personalidades diversas (inevitable en toda actividad humana), los trolls tienen muy poca vida. Sí, es cierto que existen algunos casos bien conocidos de acoso en las Redes, pero esta vez tienen un final rápido y que puede ser en los juzgados. El troll, como herramienta, no tiene futuro en lugares como Facebook o Twitter (las dos grandes Redes Sociales por excelencia).
De todas formas, aunque no exista propiamente el troll, sí que existe un ser igualmente temido por los CM y que es el “enemigo de marca”. El enemigo de marca es aquel que se empeña en criticar una marca determinada de una forma muy agresiva y empañando las campañas lanzadas por el CM. En muchos casos este enemigo de marca se comportará como un verdadero acosador con el CM. Lidiar con uno de estos individuos es una de las tareas más difíciles con las que puede encontrarse un CM y, por lo general, deberá actuar manteniendo la calma y siguiendo uno o varios procesos establecidos y que no comentaremos aquí. Lo que sí intentaremos definir es la persona real que puede haber detrás de este tipo específico de Troll.
El enemigo de marca puede ser de cuatro tipos diferentes:
-Valorador: Se trata de otro miembro de la marca, aunque el CM generalmente no lo sabe, que sirve o para valorar las capacidades del CM o para permitirle desplegar todos los medios que dan valor a esa marca. De hecho un comportamiento brillante del CM en esta confrontación puede aumentar el valor de esa marca. Desde el exterior es posible reconocer a este tipo de “enemigo de marca” (aquí las comillas parecen muy necesarias) porque los ataques a la marca acostumbran a ser menos virulentos que las embestidas personales contra el CM.
-Confrontador: En este caso se trata de alguien pagado por otra marca rival o un fanático de esa otra marca. Como ya se puede suponer este individuo aprovecha todas las oportunidades posibles para hacer comparaciones a favor de la otra marca. No puedo evitar comparar a estos individuos con fanáticos religiosos… o de Apple.
-Indignado: Esencialmente es un antiguo usuario de la marca que se siente traicionado por ella. Las razones pueden ser muy amplias, pero descubrirlas y neutralizarlas es lo que se pide al CM.
-Gamberro: Este es el más parecido a los antiguos troll porque solo tiene una finalidad que nada tienen que ver con la marca. Solo desea obtener notoriedad, pero para ello utilizará todos los medios a su alcance y para ello intentará sacar de sus casillas al CM y no dudará en aliarse con cualquier fuente de quejas que aparezcan en el entorno. Lidiar con estos individuos es lo que da verdadero valor al CM porque frente a ellos no existe nada a ganar y sí mucho que perder. La anulación de estos enemigos de marca hace necesario el uso de técnicas especiales y dan idea de la experiencia que tiene un CM.
Pero no todos los entes que circulan por las redes sociales son tan negativos como los trolls o los enemigos de marca… bueno, seguro que los hay peores, pero estaríamos entrando en el campo de los ciberdelincuentes y por ahora no entraremos en ese campo. Lo que quiero decir es que también existen roles muy positivos en la red como los “Echo”, “los creadores de contenidos” y “los generadores de opinión”. Sin al menos 2 de estos tipos de monstruos de la red nunca hubiésemos conocido fenómenos como Justin Bieber, el Koala, el Gangnam Style o los vídeos de gatitos… amén de movimientos sociales como el 15M, o la mejora en el desarrollo de organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional y redes de recogidas de firmas como Change.org o Avaaz, para fines sociales.
Por si todo esto no fuese suficiente, en las Redes Sociales existen CM que no saben que lo son. Personas dedicadas a trabajar por la marca, no de productos comerciales, sino de organizaciones humanitarias, ONG’s o grupos de lucha o reconquista social. Algunos obran maravillas en la red, a tiempo parcial y para muchas de estas organizaciones. Estos son los que denominaremos Community Management Freelancers (CMf). Ellos eligen qué marcas y durante cuánto tiempo, representan en la red… además lo hacen sin recibir nada a cambio. Pero estos personajes pueden, además, ocupar otros necesarios roles en la red.
Un CMf puede ser también un Echo. El Echo, esencialmente, hace que la información circule. Por lo general el Echo está integrado en varias Redes Sociales a un tiempo y hace que una información trascendente que le llega por una de ellas aparezca en todas las demás o simplemente que sea reenviada a sus contactos en la misma red. Herramientas como el retwitt (RT) en Twitter (TW) o el “Compartir” en Facebook, son muy importantes, pero también pueden pasar de una red a otra, e incluso pasar a Google+, Blogger, WordPress, Tuenti… Además puede tratarse de un vídeo llegado desde YouTube, Vimeo, Bambuser… o una foto de Flickr, etcétera. El número de seguidores que tenga en el conjunto de las diferentes redes sociales, en miles, es la denominación de Echo. Por ejemplo un Echo que tenga 900 seguidores en Facebook y 500 en Twitter, tendría la denominación de Echo 1,4.
Ni que decir tiene que los mejores Echos son los famosos, por eso se suelen hacer peticiones a estos (por lo menos en twitter) para que reenvíen una información que se considera esencial. Por desgracia los famosos con gran nivel de penetración en la red, no son muy fiables dado que tienen contratados a CM que llevan sus perfiles profesionales y que son muy celosos de su marca. Así que será muy raro encontrar Echo con niveles superiores a 3.
El siguiente monstruo de la red es “el creador de contenidos”. Estos son los que mantienen vivas las Redes Sociales porque están creando continuamente trabajos que aportan valor a la información circulante. Los contenidos pueden ser de muchos y variados tipos. Chistes, fotos, vídeos, música, relatos, artículos, noticias, bromas… la mayoría pertenecen a web’s famosas o agencias de noticias o publicidad, pero también existen auténticos baluartes en esto de generar materiales útiles para compartir. De todas formas, con más o menos asiduidad, todos los usuarios de las redes, en algún momento, han introducido algún material nuevo a las mismas: una foto, una información exclusiva, una idea ingeniosa, un chiste… Desde un punto de vista muy restrictivo podríamos decir que sin los creadores de contenidos no existirían las Redes Sociales… ni Internet.
El problema que existe hoy en día con la información circulante, no obstante, es que mucha de esa información puede estar circulando sin el permiso de sus verdaderos creadores, lo que ha llevado a serias disputas sobre legalidad, derechos, etcétera y que no vamos a valorar ahora.
El último rol que vamos a comentar dentro de las Redes Sociales (aunque seguro que no es el último que hay), es el del generador de opinión. En américa, que tienen mucho más trabajado este tema de la Redes Sociales (aunque desde un punto de vista más orientado a los beneficios económicos), le dan un nombre específico a estos individuos o entes (en ocasiones no es propiamente una persona sino una organización), aquí no lo haremos porque prefiero darles un significado menos concreto.
Desde nuestro punto de vista el generador de opinión será solo eso: alguien que opina. Con la diferencia de que su opinión o comentarios serán lo suficientemente trascendentes, objetivas u originales como para crear tendencia. Considerando sus opiniones diferenciales como información nueva, también se les podría denominar generadores de contenidos, pero dado que sus seguidores estarán esperando sus comentarios en un sentido muy determinado, es importante valorarlos como los generadores de opinión que son.
Hay individuos y organizaciones que aspiran a este rol de generadores de opinión, como los partidos políticos, los cargos oficiales, los diputados, los directores de medios de prensa… pero, para ser sinceros, sus opiniones están tan trilladas y son tan poco objetivas que solo obtienen profundidad en la red para ser objeto de las más crueles burlas o fomentar la indignación colectiva. Los verdaderos generadores de opinión son aquellos de dar una vuelta de tuerca más a todos esos datos que nos llegan por la red y, sobre todo, aquellos que los medios de comunicación no han tenido el valor de tratar. También se puede llamar generadores de opinión a expertos a los que se reconoce un cierto valor en su campo, aunque no se acepten la mayor parte de sus ideas. En este último caso la política y la economía han generado mucha expectación en las redes las opiniones de personalidades como Niño Becerra, Sala i Martín, Vicenç Navarro, Arcadi Oliveres, Carod-Rovira, Carlos Bardem, Lucia Etxebarria, Carlos Carnicero, ARMAK de ODELOT (se da por supuesto que hay todo un equipo detrás de este nombre), Esther Vivas, Alberto Garzón, Armando el pollo (solo comentarios jocosos en twitter), Arnaldo Otegi, Ignacio Escolar, Juan López de Uralde, Javier Couso, Mònica Oltra, David Fernàndez, ATTAC España (es una organización)… La mayoría de ellos está más presente en twitter, pero sus opiniones o artículos de opinión, están en un enlace a una web o un blog; en ocasiones relacionados con algún medio de comunicación tradicional.
En cuestiones de opinión hay que decir que los medios de comunicación tradicionales como prensa escrita, tv y sobre todo la radio aún tienen mucho que decir. De hecho hasta su reciente muerte, Santiago Carrillo fue un importante generador de opinión. La opinión de este ex político fue esencial para cambiar la original beligerancia de los Medios de Comunicación tradicionales hacia el movimiento del 15M, por otra más objetiva.
El 15 de mayo de 2011 fue un domingo en que la prensa opinó de las manifestaciones ciudadanas con cierto escepticismo y manteniendo las distancias, pero cuando se convirtieron en acampadas en las plazas de muchas ciudades, una inercia a criticar aquel movimiento con saña se extendió por toda la prensa oficial. Cuando el martes 17, en “La ventana” de la SER, Genma Nierga hizo una pregunta orientada en sentido negativo sobre el 15M y don Santiago contestó casi reprochando la actitud de la prensa y valorando la frescura, necesidad e independencia de aquel movimiento, se hizo el silencio. En el noticiario de la noche de aquella emisora ya se había substituido las palabras de connotaciones negativas hacia lo que pasaron a llamarse “indignados”. En los días siguientes la prensa se paró a leer la información que circulaba por la red y, en especial, por las Redes Sociales y, salvo algunos medios lastrados por intereses muy anclados en la inercia franquista de nuestro país, la prensa se hizo más abierta a las ideas que empezaban a circular.
Aquella primera parte del movimiento 15M, o de los indignados, no acabó demasiado bien. Por una parte la heterogenia del mismo, por el otro la presión de los verdaderos poderes de vuestro país imposibilitaron llegar a ningún cambio visible, pero los cambios existieron y el principal fue una nueva manera de entender las redes Sociales como un nuevo y vital medio de comunicación.
Por todo esto tanto los CM, como los creadores de contenidos, los Echo o los generadores de opinión, son personas muy importantes en el mundo que ahora llega.
Sin embargo, no todo es tan serio en las Redes Sociales, de hecho cada red tiene su propias rarezas y peculiares que también las pueden hacer muy cómicas. Y lo más raro de todo son sus usuarios… es decir, todos nosotros. No voy a copiar de la red esas rarezas para no caer en el ámbito de ese ambiguo lugar donde se reparten tortazos por los derechos o no de autoría. No quiero que este capítulo, o todo el libro, sea tomado por el FBI tal y como secuestraron las autoridades norteamericanas a Megaupload. Secuestro que se llevó a cabo sobre todos sus contenidos fueran lícitos o no. Personalmente considero aquella hazaña como un verdadero acto de piratería, pero ellos prefieren denominar piratas a otros… supongo que la diferencia entre lo uno y lo otro estriba en lo que en siglos pasados era denominado como “patentes de corso”.
En cualquier caso esta como otras acciones de este y otros Estados, siempre han favorecido a unas sociedades de autores que desde mucho antes eran criticadas en la mayoría de países por los propios autores al mostrar unas enormes parcialidades. El gran problema, sin duda, venía dado por ser organizaciones privadas con pretensiones sobre las acciones públicas. Sin duda una contradicción difícilmente asumible ya que, al final, quedan en manos de grupos de poder internos o externos, pero donde el favoritismo es más norma que excepción. Otra vez el poder y el dinero en el fondo de esta controversia.
Pero hay una cosa que no debemos olvidar. Cuando hablamos del actual desarrollo de las redes sociales nos estamos centrando en solo dos: Twitter y Facebook. Pero es que su gran empuje viene dado por otro fenómeno que tampoco podemos dejar de lado: el Smartphone.
Sí, al menos una de cada cinco intervenciones en TW viene de un Smartphone, pero en Facebook podemos llegar a una de cada tres. Si a esto añadimos la intervención de las tablets, veremos que en algunos momentos del día la mayoría de las intervenciones en las Redes Sociales pueden provenir de personas desplazadas.
No sé si conocéis la anécdota de aquel que entró en un lavabo público y el del cubículo de al lado le saludó.
-¡Hola!
El hombre se sorprendió mucho y miró fuera para asegurarse que iba con él. Pero estaban solos en el lavabo, y como era educado devolvió el saludo.
-¡Hola! –Dijo con ciertos reparos-.
-¿Qué haces?
Aquella pregunta, por lo obvio de la respuesta, aún le sorprendió más. Tanto como para no indignarse como hubiera debido.
-Lo mismo que tú… supongo –respondió-.
-¿Qué? –Pareció no haber escuchado el otro-.
-¡Cagando! –Contestó él levantando algo la voz.
Al otro lado se escuchó una interjección irrepetible y, a continuación…
-Oye, te dejo que hay un imbécil aquí que se cree que estoy hablando con él.
Está claro que si había algún imbécil era el que se metía en el lavabo para hablar por teléfono, pero seguramente el que cuente la anécdota dirá que no salió a aplastarle los morros al otro porque se encontraba muy ocupado. Con todo lo que quiero ilustrar es el grado de aberración comunicativa que trajeron los móviles y, ya es de suponer, que con los Smartphone la aberración ha ido a más.
Sin ir más lejos, en las pasadas fiestas hicimos una comida familiar en un restaurante. Éramos muchos en la mesa, pero después del segundo plato ya había 4 smartphones circulando: tres estaban conectados a alguna red social (concretamente a grupos de whatsapp) y el cuarto dando la brasa con fotografías que en el fondo nadie quería ver. Con todo, dado el elevado índice de personas mayores en ella, lo de nuestra mesa era anecdótico porque frente a nuestra mesa había otra con 16 comensales y solo uno no estaba dándole a la pantallita de turno. Supongo que debía sentirse muy solo y por eso les daba tanto palique a los camareros. No sé muy bien por qué habían ido a comer juntos si era obvio que todos ellos estaban comiendo solos. Pero al alejar mi mirada vi que en todas las mesas el fenómeno, en mayor o menor medida se repetía. Los smartphones y las Redes Sociales habían atravesado las redes familiares y había abducido a los individuos más allá de la celebración navideña.
Hay que tener mucho cuidado porque el “homo conectadus” no es una evolución del homo sapiens, sino solo un sustituto cuyo valor aún está por demostrar. Así que sugiero que se haga correr un mensaje paráfrasis del obligado a usar en los anuncios de bebidas alcohólicas: “Conéctate con moderación”.
Así que si alguna vez os conectáis a una red social y tenéis que ir urgentemente al lavabo, cortad la conexión y, bajo ningún concepto cantéis una canción de Antonio Molina o soltéis la frase que hace de título para este capítulo.


*NOTA FINAL: No es correcto decir twitero sino follower, pero sino no podría entenderse lo de cantar a lo Antonio Molina… yo… yo soy tuiteeeeeroooooooooooooooooooooooo.