miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Dónde está el punto de inflexión? Yo secundo la huelga.

Desde hace bastantes años vengo poniendo en duda todas las acciones de los sindicatos y su capacidad para representar a los trabajadores. Esa era la razón principal que me hacía dudar sobre el apoyo a esta jornada de huelga. Otra de las razones era el beneficio que podía obtener de ella el partido fascista y en general todos los neoliberales (responsables reales de esta crisis). Sin embargo, me he dado cuenta de que, esta mal llamada reforma laboral (sería más correcto llamarle desastre nacional), va a acabar con el poco empleo “justo” que queda.

Siempre he insistido en afirmar que el paro es un mal endémico de nuestro país, sin embargo, las medidas de protección de empleo salvaban algunos de puestos laborales decentes de crisis en crisis. Cosa que en último término servía de ejemplo para recuperar parte de ese tipo de puestos en los momentos de bonanza (cuando las empresas se benefician sin pensar en las personas de quien se han aprovechado).

Nuestro país, es cierto, necesita abaratar el empleo, pero el bloque neoliberal (PP, CiU, PNV y alguno más) prefiere forzar el abaratamiento del despido. Si el empleo es caro y el desempleo barato… ¿cuál es la conclusión?

Por si no fuese bastante se penalizan las bajas por enfermedad convirtiéndolas en razón de despido y, al tiempo, se sube la edad de jubilación a los 67… ¿quién va a poder llegar empleado a esa edad?

No es un reforma laboral, es un pacto para que empresarios como el inmoral presidente de la Patronal española, puedan deshacerse impunemente de las personas que han generado su riqueza. Es una ley para quitar las últimas responsabilidades a los causantes de la crisis.

No hace falta ser muy listo, pues, para darse cuenta de que esta “reforma”, lejos de mejorar el problema del paro, lo va a agravar. Pero es que además también va a bajar la productividad real del país pues, en primer lugar cunde el desanimo entre los trabajadores y, además, para reducir costos, los trabajadores que ejercerán a partir de ahora no van a ser los más cualificados.

Hasta hace unos meses España, a pesar de la enorme cantidad de bajas laborales que según la patronal sufría, era el país con mayor productividad por dinero invertido en trabajadores. Cierto que era de los últimos por hora trabajada, pero es que nuestros salarios son de miseria comparados con los precios que nos rodean. También es cierto que los españoles son los empleados menos dispuestos a desplazarse para ocupar un empleo, sin embargo ya demostramos que eso, lejos de ser en realidad un problema, era una riqueza económica que evitaba una situación mucho más desastrosa.

Está claro que no se pueden tomar medidas sin tener en cuenta las características del país, pero mucho menos perjudicando a los más necesitados, quitándoles sus últimas esperanzas y apoyando a aquellos, que en último término, son los responsables de nuestros actuales problemas.

Por todo esto y mucho más, yo secundo esta jornada de huelga.

2 comentarios:

CAPTAIN JACK ESPÁRRAGO dijo...

Hola Vicent,

podría estar de acuerdo con tus razones ( de hecho lo estoy), pero en mi caso pesa más lo encabronado que estoy con el papel de los sindicatos.

En este país no hay un puto lobby que cumpla con los objetivos para los que se creó. las asociaciones patronales hacen de todo menos cumplir con la misión de prestar apoyo a los empresarios, es más, en muchas ocasiones les hacen la competencia. las asociaciones de consumidores son grupos que cada trimestre nos muestran las estadísticas de fraude en el consumo y nos mandan una revista y una fidelity card para comprar a distancia, y los sindicatos la cueva de Ali babá y los cuarenta liberados.

En fin, que no, que a mí no me da la gana.

ja s' ho faran.

Vicent dijo...

Sí, tienes la razón en eso y en muchas cosas más. Cada uno de los elementos que aglutinan cualquier cosa similar a eso que llaman poder (sea del tipo que sea) está saturado de chupopteros que se aprovechan de la posición y convierten a la asociación de turno en lo contrario de lo que se supone que es.
Esa es la razón de que me pase la vida en pie de guerra contra todo y contra todos y tenga la presión arterial por las nubes. Cualquier día reviento y me quedo babeando pegado a una pantalla de televisión con la imagen de Belén Esteban como un español qualsevol.
Eso puede pasar algún día, pero entre tanto seguiré ensuciando la web con mi queja airada y mi triste pataleo. Y esta huelga me da una excusa más, así como unas pocas horas más para asomarme a la ventana de la red.