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domingo, 11 de diciembre de 2011

Las lecturas de 2011

Tras la felicitación de Navidad del cuento del artículo anterior, ahora llega el momento de evaluar los libros que más impactado a lo largo de este año. Curiosamente este no ha sido un año en que me haya impactado lo actual, han sido cosas más antiguas las que me han llamado la atención.

El que más me ha gustado durante estos últimos once eses y pico, ha sido “La soledad de los números primos” de Paolo Giordano. En algunos instantes me recordó “El guardián entre el centeno”, pero tenía un toque de realidad que le sacaba de aquella espiral sin salida. Por otra parte el final se acerca más a “Bajo el eucalipto” de David Gómez. Siempre, en una historia creíble, la realidad debe imponerse.

El segundo libro entre los destacados aún es mucho más antiguo: “Pantaleón y las visitadoras” de Mario Vargas Llosa. Debo reconocer que lo ley en una pausa entre los libros de Tom Sharpe y aún me hizo reír más. No sé si porque el libro era tan cómico o debido a que el calentamiento realizado a través de las lecturas del británico fue de categoría.

Apenas me quedan unas veinte páginas para acabar (esta semana cae), pero “Afther Dark” de Haruki Marukami, que empezó a ritmo lento, ha llegado a desesperarme. Probablemente tendría que haberlo terminado hace meses, pero otros libros le han pasado por delante. Dentro de las páginas de ese libro se cuece un caldo entre americano y japonés que no tengo suficientes referencias para evaluar. Sin embargo, la historia llena de imágenes alegóricas me ha llamado la atención y llevo semanas buscando información para intentar comprender de dónde sale todo eso. Tengo que concluir que está mucho más centrado en un Japón moderno nacido de la crisis de los años setenta y lleno de figuras muchas veces representadas en el Manga. Un consejo, no buscar documentación en el Japón clásico ni en la obra cinematográfica de Kuroshawa, son formas muy diferentes de ver el mundo.

“Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos” de Gregorio Peces Barba pretendía ser un manual para que padres y profesores entendieran la necesidad de introducir esos valores en la enseñanza obligatoria. Sin embargo, la poca preparación del profesorado, la abstrusa visión de algunos libros de texto y la bisoñez de algunas ideas, hacen cuestionar su validez. Por si fuera poco las recientes declaraciones de xenofobia anticatalana del autor hacen de este libro un tocho enorme de papel mojado.

“España, capital París” de Germá Bel trata el tema de las políticas de infraestructuras de nuestro país. La España que nació con la llegada de los Borbones ha sido desde siempre un de los grandes palos en las ruedas del crecimiento económico de nuestro país. En Madrid, a la hora de trazar todas esas políticas, se han mirado en el espejo deformado de la capital francesa, sin comprender las diferentes características de ambas capitales. Posiblemente si esa política se hubiese realizado sobre una capital centrada en Sevilla, hubiese tenido más sentido. Entre tanto se están sacando recursos de donde son necesarios para llevarlos donde e quiere resaltar… un desastre. Germa Bel, poco antes de de que se trazaran las políticas comunitarias sobre el Corredor del Mediterraneo, muestra en este libro nuestra situación y razones históricas, después muestra las posibilidades con todos los datos necesarios para tener una opinión propia y finalmente establece las razones y políticas por las que deberíamos regirnos en el futuro para no seguir malgastando nuestros recursos, nuestro tiempo y no terminar perdiendo ese tren europeo que se ha paseado durante un tiempo ante nuestras narices. Germa Bel no se muestra muy optimista viendo las políticas de infraestructuras que al final terminan llevando a cabo tanto PP como PSOE. Los dos únicos partidos que parecen tener opciones a gobernar nuestro país en los próximos años.

La relectura de la “Historia de España” de Pierre Vilar me ha mostrado matices que en lecturas anteriores no había percibido. El “España, capital París” parece que no solo se centra en las infraestructuras… ¿Es España un país sin futuro? Bueno, lo cierto es que cada vez que hay una revolución cultural, industrial, estructural… lejos de la capital, el país avanza. Pero cuando todo lo creado se va hacia el sumidero central llega un periodo de dulce decadencia hasta sobrevenir una crisis que nos impulsa varios escalones más debajo de dónde estábamos.

Este año he leído, o empezado a leer libros que negaré haberlo hecho, así que ni los nombraré aquí. Pero dentro de los recién empezados si me gustaría destacar “En Casa” de Bill Bryson. Apenas llevo tres capítulos y ya me he quedado prendado de la forma tan elegante de presentar gran cantidad de información realmente fascinante.

Entre los que desaconsejo (y aquí me querrán linchar sus fans) los libros de la saga “Dune” de Frank Herbert, escritos después del primero. Es cierto que el primero, que ya leí el año pasado, era fascinante. El segundo, “Hijos de Dune” ya no aporta nada nuevo al panorama de la ciencia ficción, pero los que siguen, como “El mesías de Dune” ya son infumables. He picoteado dos más para ver si había algo más bajo el cielo, pero si no eres un fan con mucho aguante resultan lecturas muy tediosas y que no aportan nada. Es curioso, porque si en su día alavé las novelas que diferentes autores habían producido para el universo de Star Trek y tratado de aceptables las de Star Wars, en este caso, aunque el autor es el creador original, esos libros no pasan la prueba del algodón. Claro que el gran Arthur c. Clarke estuvo a punto de naufragar con su serie Venus Prime y al final, tras superar cinco historias prescindibles, nos terminó por descubrir un universo de ficción muy loable.

Para acabar mi promesa para el próximo año: “La insoportable levedad del ser” de Milan Kundera. Solo espero que no me sea tan insoportable.

Imagen sacada de http://93bcn.blogspot.com

martes, 30 de agosto de 2011

FIESTA



Cualquier nombre elucubrado en una mala digestión de picante y alcohol y que algún otro, antes que él, ya pensó, se arregla con un guión bajo y un sesentainueve con el morbo del vapor de un último eructo antes de abandonar la cena de de ayer, en la taza del wáter.

Y después, dejas el ordenador encendido, con la dirección de correo a la vista, no la vayas a olvidar dentro de unas horas, cuando despiertes de tu etílica inconsciencia, en un camastro sucio y arrugado.

-¿Y el trabajo?

-Mal –contestas a tu madre-.

Te despertó en la peor hora. Cuando los barcos ya zarparon. Y de sus proas un mar de espuma se hizo pasta de guano en tu boca.

-¿Y los exámenes?

-Muy bien.

El de cálculo nunca lo entregaste, el de estadística rozó el aprobado y el de economía… ¿Cuándo fue el de economía?

-¿Ya has desayunado?

-Siiiiiiiií.

Que para meterte un café con leche tienes tú las tripas. Son más de las doce, pero aún guardas el regusto a macarrones agrios… ¿Por qué tendrías que desayunar?

Cuelgas el teléfono sin preguntarle cómo está ella, cómo tu padre, cómo tu abuela, cómo el canario, cómo el perro flaco al que nadie llama por su nombre: Perro.

No vale la pena volver a la piltra con semejante dolor en la testa. Pero sabes que no hay aspirina, paracetamol o ibuprofeno que lo alivien. Solo una calada de maría te sirve de consuelo, pero el cáñamo está seco, un mes olvidando regar la maceta lo ha dejado amarillento, marrón, casi negro. Aún así metes lo que queda en un papel de fumar viejo. Pero al encenderlo arde como una tea y casi te quemas los labios. Suficiente. Ya estas despejado.

tarado_69@putomail.com

Y el password es jopu6969… el de siempre. Pero esta vez te vas a tatuar la dirección en el brazo para no olvidarla (en el culo y con escoriaciones te la grababa yo, so cabrón). Bueno, a falta de ganas de ir a la tienda de Tatus, y de dinero para ello, bien puedes escribírtelo en la muñeca con un bolígrafo.

Por fin… esta noche si podrás darles tu dirección a las titis para que se pongan en contacto contigo. Y mañana probaremos con el facebú… si es que aún te quedan neuronas.

¡Y que siga la fiesta!

jueves, 18 de agosto de 2011

Paul Preston vs Stanley Payne.


Leer libros de historia de España, en especial todo lo referente al siglo XX, puede ser una tortura o incluso un desgraciado fracaso. Es cierto que a lo largo de la historia universal se da como buena la máxima de que son los vencedores los que escriben la historia, pero en nuestro país, además, se han inventado el pasado. Pero hablando de vencedores, lo que realmente se llaman vencedores, en nuestro país solo ha existido uno: la iglesia católica. Los Austria dieron paso a los Borbones, los Carlistas a los isabelinos, los absolutistas a los liberales, los liberales a los conservadores y estos otra vez a los liberales… alternándose hasta el golpe represor de Primo de Rivera. A este último le arrebató el poder su propia ineptitud y de ahí los monárquicos tuvieron que ceder el poder a los republicanos, y a estos se les fue de las manos entre el populismo y el fascismo. Un fascismo que se fue transformando hasta la muerte de Franco para dar lugar a algo que solo el futuro podrá definir. Pues bien, a lo largo de todos esos cambios solo una cosa permaneció estable en el poder, salvo en los territorios republicanos, y solo mientras duró la contienda civil: la iglesia católica. Visto así, la historia de España es la historia de esta religión, pero que como vencedora todos los textos están escritos por ella.

Durante la Edad Media toda Europa quedó sumida en una contumaz persecución de los documentos que no convenían a ese gran poder emergente. La península ibérica, aunque ya había sido dominada por la fe romana, había perdido ese territorio en manos de otra fe: la islámica. Pero la iglesia cristiana, aunque no poseía soldados propios, se hizo con el espíritu de un pueblo llamado a dominar toda Europa: los francos. Carlos Martel termina demostrando que es el gran líder y, aunque en un principio se enfrenta a diversos obispos, cuando finalmente usurpa el poder tiene a la iglesia de su lado. Tanto es así que su hijo Pipino el Breve, acude en ayuda de Roma frente a un pueblo realmente peligroso: los lombardos. Por este hecho se convierte en rey de los Francos, aunque, sobretodo, se abre una nueva senda para su estirpe. Esa senda acaba en su hijo, el gran Carlomagno que sería convertido en emperador del Imperio Sacro Romano Germánico (el II Reich). Si su abuelo había frenado las incursiones árabes más allá de los Pirineos (a pesar de la indolencia de los reyes holgazanes), él planteo asegurar sus fronteras dando lugar a la Marca Hispánica. Los Pirineos, después de las victorias de Carlos Martel, se convierten en una barrera natural que ningún gran ejército musulmán osa volver a superar. Solo se observan pequeñas incursiones que permiten ubicar población en los valles de ambas vertientes. Para algunos aquello es territorio andalusí, para otros es del reino franco, pero lo cierto es que allí solo habitan campesinos armados sin patria ni fronteras. Con Carlomagno se dan incursiones cristianas que ahora son los sarracenos quienes han de frenar. Pero se da la casualidad de que hacia el oeste, la revuelta que algunas décadas antes había liberado grandes extensiones de territorio a orillas del Cantábrico, estaba distrayendo muchas de las fuerzas del Califato. Pero Carlomagno tenía un plan que, posiblemente no fuera del todo suyo. Para ello edificó en los valles del sur iglesias y templos por donde la orden dominicana se extendió. Esta orden era puntera en la copia de libros y en los estudios teológicos, lo que sirvió para cultivar a unos poblaciones bárbaras y generó una mayor afinidad hacia la fe cristiana y una aversión, casi definitiva, hacia el islam que, a la postre, sería definitiva en el curso de la llamada Reconquista. Entre los templos que los dominicos construyeron en el avance hacia el sur de la Marca Hispánica, destaca el de Ripoll que se convirtió en uno de los centros culturales más importantes de Europa en aquella época.

Desde aquel momento, muchísimos años antes del nacimiento de ese estado al que hoy llamamos España, la iglesia católica ya no perdió ninguna guerra más dentro de la península ibérica. Puede que alguna batalla sí, pero sería difícil encontrarla, sobre todo cuando a partir de ese instante será la propia iglesia la que suministrará todos los utensilios que escribirán nuestra historia.

Tras trece siglos ejerciendo el poder no es de extrañar que hoy, a todos los que profesan el poderío de la fe romana, les cueste tanto renunciar a todo. A pesar de que las palabras de sus evangelios citan a Cristo diciendo “al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”, no parecen tener muy claro cuál es su sitio. A fuerza de ser Cesares han perdido significado de su fe. Así vemos como hoy, cuando ya hay más bodas civiles que religiosas, siguen esgrimiendo la supremacía de su fe, para adueñarse de parcelas de poder que no les pertenecen… y del dinero. Para ellos la evidencia no existe y siguen vistiendo estadísticas falseadas y apoyando lecturas que explican el pasado desde una perspectiva igualmente falseada. Claro que la iglesia también ha tenido algunos adalides responsables, como el cardenal Tarancón, que en pleno franquismo se atrevió a pedir perdón por la colaboración que tuvo la iglesia con el sanguinario dictador, para conservar sus garras aferradas al poder.

El drama de todo esto es que, ya con Primo de Rivera, la derecha española se asoció con los príncipes de la iglesia (siempre hubo y habrá pequeños párrocos y sacerdotes, meros soldados que viven en el pueblo y para el pueblo) y, además de formar parte de las confabulaciones por obtener más poder, crearon una escuela de manipulación histórica.

La República permitió que una enorme cantidad de eruditos empiecen a escarbar entre las falsedades que habían escondido nuestro verdadero pasado. Pero el franquismo actuó con contundencia y formó equipos de arquitectura histórica para crear una nueva historia afín a sus ideales… y a los de la iglesia. Entre los primeros obreros de esa manipulación, Franco contó con Manuel Aznar, abuelo del expresidente del gobierno español. Pero con Franco hubo tiempo de crear escuela, una escuela que, como es lógico, no moriría con Franco.

Al final de la dictadura la imagen más relevante en el ámbito de ese “revisionismo histórico” (como le gusta llamarle a algunos, yo prefiero llamarle simplemente falsificación histórica) tiene un líder en la figura de Juan de La Cierva (padre de la enciclopedia “Historia de España” que editó Salvat durante la dictadura y reedito, ampliada, a principios de la “democracia”). Porque uno pensaría que con la muerte del generalísimo los libros de historia, automáticamente, pasarían a estar escritos conforme a como estaban antes del franquismo. Pero 40 años de azarosa investigación histórica no podían acabar así. Más aún cuando en la redacción de la nueva democracia estaban muy presentes las cabezas pensantes de la etapa dictatorial anterior.

Posiblemente los historiadores de siempre, que no habían desaparecido a pesar del dominio político de los “neohistoriadores”, retomaron sus carreras para, poco a poco ir limpiando las leyendas y los documentos. Por su parte, la división de España en Comunidades Autonómicas, facilitó la aparición de libros de texto donde la historia se centraba en los relatos de otras naciones de “las españas”. Sin embargo el revisionismo franquista, que había conquistado puestos de poder durante una larga etapa, difícilmente iba a ser sacado de ahí. Como un ejemplo más de la fuerza de estos personajes tenemos al propio Ricardo de la Cierva ejerciendo de ministro de cultura en un gobierno de la UCD.

Desde entonces cada texto de historia serio ha sido implementado por uno de la historia bufa de De La Cierva y sus secuaces. Con el tiempo los nombre cambian, así hoy tenemos al exterrorista Pío Moa que abandonó el marxismo revolucionario por este revisionismo casposo, y al ultracatólico César Vidal , muy hábil y serio en ocasiones, lo que le da prestigio, pero capaz de producir un libro de propaganda al mes. Hay más, muchos más, pero sus nombres no son tan conocidos, aunque las puertas de algunas editoriales están bien abiertas para ellos. De hecho, en nuestro país, de esta historia defectuosa se escriben publican más libros que de ninguna otra temática. Hasta personajes con tan fatuos conocimientos históricos como el iracundo Federico Jiménez Losantos, tienen bula para soltar sus arengas de historia ficción. Por el otro lado también hay historiadores que pierden el tiempo intentando rebatir todas estas argumentaciones.

Sea como fuere en España se ha adquirido la costumbre de argumentar con muy poca base documental y sin tener en cuenta la visión de las gentes de tiempos pretéritos, dándole a los hechos acaecidos en tiempos remotos una visión totalmente actual que, de seguro, no tuvieron. Historiadores y escritores de muy diferente índole como Javier Tusell, Fernando de Orbaneja, Julio Cortazar… han intentado, con solo un relativo éxito, encauzar la historia hispánica. Pero resulta que la historia de la piel de toro, incluso mucho tiempo antes de aflorar el nombre de España, ha quedado en entredicho por sus reiteradas manipulaciones. Así que no ha quedado más remedio que dejar la credibilidad de nuestra historia en manos de autores extranjeros que de alguna manera se sientan menos influenciados por las tendencias emocionales de los textos.

Sin lugar a dudas el francés Pierre Vilar es el más valioso pilar para trazar el esqueleto de nuestra historia contemporánea. Pero algunos lo ponen en duda por ser el enviado especial, en tiempos de la Republica, de un periódico francés en España. Afortunadamente son solo voces sin suficiente prestigio y podemos aceptar la obra de este historiador como el “cogito” en la nueva estructura cartesiana de nuestra historia contemporánea. Así mismo, aunque con algunos reparos, Hugh Thomas, Ian Gibson, Raymon Carr y Paul Preston (la escuela inglesa) han terminado de reconstruir esa parte sórdida de nuestro ayer y aún se han atrevido a bucear en épocas más lejanas de nuestro pasado. De hecho Hugh Thomas ha tratado el tema de la conquista y el colonialismo en América con bastante profundidad.

Pero, por el título del artículo, es Paul Preston el que nos interesa ya que en los años sesenta vino a España como un joven interesado en la historia española y el propio Ricardo de la Cierva lo cogió bajo su ala protectora pensando en hacer de él su adalid de la nueva historia. Sin embargo también le abrió las puertas de la documentación que hoy se oculta en la Fundación Francisco Franco, de la que tomó buenas notas que le guiarían en sus investigaciones futuras. Grande fue la decepción del español al ver que Preston no se vendió a sus amables modos y consideró que el inglés se había aprovechado de él. A De La Cierva le costaba entender eso porque años antes con Stanley Payne la cosa había sido muy diferente, y eso que el norteamericano venía influenciado por los exiliados que le habían animado a especializarse en el hispanismo. Con Paine no se atrevió a abrir las puertas del Santo Sanctorum pensando que era más libertario, con el inglés le pasó lo contrario...Con todo, el problema del norteamericano no está tanto en tener una educación conservadora, sino el de pedir los documentos de estudio a bases de datos y amigos sin ningún tipo de contrastación. Por ejemplo, en su famoso libro “El catolicismo español”, el grueso de la documentación fue facilitada por la Conferencia Episcopal Española. Aunque diéramos por hecho que esta fuente no supone ningún tipo de censura informativa, ni manipulación conocida, la obligación de todo autor en un tema donde va a hablar de una fuerza aún viva, es buscar contradicciones y fuentes que rebatan los datos obtenidos. El resultado final de ese libro, comparado con el conocimiento que tenemos por el mero hecho de vivir en este país, ya produce una cierta hilaridad. Por eso que Payne sea hoy miembro de la Real Academia de la Historia de España y se permita hacer críticas a ese otro autor (Paul Preston) que pone en duda cada documento que cae en sus manos y así lo manifiesta en sus obras, parece ridículo. Si pensábamos que solo los hispanistas nacionales pueden estar afectados por la significación ideológica de nuestra historia, ya vemos que en la figura de Stanley Payne también eso es posible para un hispanista foráneo. Y es que la historia de nuestro país parece ser la más difícil de todas las historias, ya que un mismo hecho o documento, puede dar lugar a un infinito número de explicaciones, interpretaciones o justificaciones… ¿No sería mejor que a la hora de escribir historia nos cerniéramos a averiguar si los documentos que barajamos son buenos o manipulados? Seguro que seríamos más conscientes de nuestra realidad. Entre tanto sería mejor que dejáramos de publicar a autores que no nos pueden aportar nada, como Stanley Payne o, en una medida más caricaturesca, Pío Moa. La verdad es que la obra de Víctor Mora (El Capitán Trueno) contiene más y mejor historia que la de estos señores.

Imagen tomada de www.elconfidencial.com

viernes, 17 de junio de 2011

Concurso literario 15M


Personalmente carezco de los medios para organizarlo, sin embargo sería muy loable que alguien versado en la organización de concursos literarios preparara uno con premios suficientemente interesantes sobre este tema de interés para todos. Estaría muy bien decir concurso literario sobre el 15M en las categorías de cuento, poesía, relato corto, slogan, tesis política y redacción periodística.
Fue noticia, está haciendo historia y ya está molestando tanto a los poderosos que fuerzan cualquier pequeño error para cargar contra él con extrema dureza. El próximo domingo día 19 de junio todas las ciudades del país y algunas del extranjero celebrarán nuevas manifestaciones de este movimiento pacifista nacido de la indignación del pueblo.

domingo, 31 de octubre de 2010

A Sánchez Dragó le han pillado, pero...


Parece ser que el polémico pasaje del libro de Sánchez Dragó y Albert Boadella, ya lo publicó el primero en otro de sus libros hace trece años. Dado que nadie se percató, sólo existe una conclusión: los que compran los libros de este autor no son capaces de leerlos. Debo reconocer que yo soy uno de ellos. Compré uno de esos libros hace años y no logré pasar de la página 40. Entonces pensé que el problema era mío, pero ahora me doy cuenta de que no es así (justo al revés que el autor) y empiezo a darme cuenta de por qué el mundo editorial está en crisis. Sin duda las editoriales se gastan demasiado dinero en autores que no lee nadie, pero son mediáticos. Ahora entiendo porque se han vendido tantos libros sobre vidas como la de Belén Esteban. La cruel realidad es que si publicaran libros con tapas bonitas y nombres de personajes mediáticos, pero las páginas en blanco, se venderían igual.

Son muchos los truños ilegibles o manipuladores que circulan por los escaparates y estantes de la librerías y, mientras tanto, autores que podrían ser interesantes, pierden la vida llamando a las puertas de editorial en editorial, recolectando su cosecha de “NOs”.

Lo triste del caso es que ha tenido que ser una cita que demuestra el bajo talante moral de un individuo que presume de lo contrario. Sánchez Dragó ni siquiera era consciente de que su expresión constituía pederastia. Encima, cuando ha intentado arreglarlo aún ha quedado peor ¿Y eso no pudo decírselo Albert Boadella? ¿O es que el excatalán también ha perdido la brújula de la moral?

Afortunadamente un hilo de esperanza se abre en las mentes de este país. Creímos que, como había ocurrido con pasadas diatribas franquistas, el apoyo de la inefable presidenta de la comunidad de Madrid, echaría tierra al asunto, pero las redes de librerías se han comportado. Con muy pocas excepciones, la mayoría de libreros han devuelto todos los ejemplares de esta obra a la editorial. Incluso Viajes Barceló ha retirado su oferta de viaje al Japón de Sánchez Dragó y ha devuelto el dinero a sus clientes. Parece que la lucha contra la pederastia funciona.

Ahora que ha pasado todo esto me vienen un par dudas… ¿Cuántos pasajes reprobables en libros de autores mediáticos habrán pasado desapercibidos? ¿Cuántos de esos libros que se venden son realmente leídos?

domingo, 3 de octubre de 2010

Wilt

El escritor Alfredo Conde dice que “escribir es robar vida a la muerte”, pero yo opino que sólo es intentarlo. Para lograr esa hazaña debemos conseguir que alguien sienta placer al leernos. Ya estoy un poco cansado de esos grandes escritores que sólo escriben para sí mismos. Harto de la grandilocuencia, del intimismo superlativo, de la prosa poética en espiral que gira y gira en abusivos circunloquios hasta la nausea obligada.

En resumen, estoy hastiado de grandes libros que no me dicen nada. Antes, por lo menos podía refugiarme en un insulso best seller, ahora ni eso. La novela ñoña de amor, el libro de historia inventada, las “cachuli story’s”, las copias de las copias y las historias de vampiros casposos, llenan los estantes de las librerías de obras que, antes de alcanzar la página cien ya has deseado romper sus páginas para usarlas como papel higiénico. Pero tampoco sirve, sus relatos están tan rígidos que desgarran hasta la más recóndita de las hemorroides.

Por eso en las últimas semanas he preferido rebuscar entre los libros que compré hace tiempo y me olvide de leer. Y es ahí donde encontré dos joyas únicas par el disfrute: “Wilt” y “Las tribulaciones de Wilt” de Tom Sharpe. Posiblemente no constituyan obras maestras de la literatura, pero, sin lugar a dudas, son dos obras escritas pensando únicamente en el disfrute de los lectores. Todos los tonos del humor se arremolinan en sus páginas, recordando, en los instantes más surrealistas, los programas televisivos de los también británicos (o tal vez debiera decir ingleses) Monthy Pyton.

Si alguien desea seguir mis pasos quisiera hacerle una advertencia. Tengan cuidado al leer estas obras delante de terceras personas, pues es posible que lleguen a tomarles por locos. Sobre todo si no son capaces de aguantarse la risa en algunos de los hilarantes pasajes de la obra. Como en mi imagen ya estaba bastante dañada con anterioridad, esta circunstancia no supuso ningún problema, pero tal vez ustedes si tengan una reputación que mantener. En tal caso procuren ser prudentes con su lectura.

Entrando en la temática de los libros, tienen tres grandes protagonistas. El principal es Henry Wilt un flemático individuo lleno de extrañas fantasías, entre treinta y cuarenta años y que yo imagino como una extraña mezcla entre Larry Niven y Rex Harrison. Las aptitudes verbales, tanto como las actitudes, de Henry Wilt para explicar sus acciones y sus situaciones son la clave de las historias. Henry es una extensión del propio autor ya que en ocasiones es una extensión del m ismo lenguaje.

El segundo personaje es Eva, la esposa de Henry, y como dice en más de una ocasión su propio marido es una fuerza de la naturaleza. El personaje cambia bastante de un libro a otro, pero en ambos casos la ecuación Eva más Herry igual al caos más desmadrado que se pueda imaginar. Tom Sharpe, a pesar de lo raros que son ambos, logra hacer identificarse al lector con los dos. En unos momentos logra que te veas como Henry y en otros como Eva. Aunque Eva y Henry son, seguramente, únicos.

Por último tenemos al comisario Flint. El policía es el que termina por sublimar todos los desastres. Hay más personajes que representan ese papel en momentos determinados, pero Flint es la verdadera antítesis de Henry y sus actitudes tan rígidas provocan algunas de las situaciones donde es más difícil evitar las carcajadas en voz alta.

Como no puede ser de otra manera recomiendo ambos libros, aunque sé que no podréis alargar la lectura de ambos más allá de una semana.

domingo, 16 de agosto de 2009

¿Constituye el movimiento BLOG la literatura del siglo XXI?

¿Constituye el movimiento BLOG la literatura del siglo XXI?

votos

porcentaje

16

47

NO

5

14

Tal vez

1

2

Depende del Blog

12

35

Total

34






Estos fueron los resultados de la última encuesta. No es que sean muy fiables pues me consta que la mayoría de votantes son usuarios del mundo BLOG y, además, aficionados a leer y escribir. Pero teniendo en cuanta las características de este universo sí que podemos extraer una conclusión lógica: hay una voluntad literaria en la web y esto no debe obviarse.

No sé si realmente es el fenómeno BLOG la literatura del siglo XXI, pero estoy totalmente convencido de que la web esconde más literatura de la que son capaces de publicar las grandes editoriales.

lunes, 1 de junio de 2009

Sobre gustos...


 “Sobre gustos no hay disputas”... ¡Y una mierda!

Perdonadme la grosería, pero es que a pesar de la machacante frase que escuchamos a todas horas, la mayoría de las disputas suceden por eso, por las diferencias en los gustos.

Esta misma duda se la manifesté hace más de veinte años a uno de ms profesores de filosofía y él me contestó que la frase era cierta, que las disputas no eran por los diferentes gustos sino por las descortesías con que algunos los manifestaban. Y le creí. Inocente de mí, le creí.

Cuando uno lleva en el alma los colores del Barça o del Madrí es muy difícil sentir admiración por el rival. Si eres un enamorado del fútbol puedes sentir admiración por un equipo intermedio como el Atlético de Madrid o el Español si lo hiciesen tan bien, pero por el eterno rival sólo puedes sentir envidia y embestir como un Miura cuando te provocan. Fútbol es fútbol... y te aguantas, porque después de todo eres un ser civilizado (o no).

No es fácil y la vena grosera sale con facilidad a la mínima ofensa. Los aficionados al deporte rey hace mucho que lo sabemos y cuidamos mucho, con nuestros amigos del equipo rival, destruir una buena amistad. Porque más allá del balón podemos ser grandes amigos y compartir muchos gustos e ideales. Así que a pesar de la mala fama de que gozamos los aficionados al fútbol sabemos mucho de reglas de cortesía y de reprimir nuestros más bajos instintos ¡Ojala pudiera decirse lo mismo de la literatura!

Hace unos cuatro años participé en un foro bajo el tema “obras literarias sobrevaloradas” donde el ensañamiento y la inquina se repartían por doquier y, a pesar de estar entre amigos de las letras, de la cultura y de... la educación, expresiones como “es una mierda”, “literatura para tontos y borregos”, “obra apestosa”, “petulancia supina”  e incluso groserías irrepetibles, se contagiaban de intervención en intervención. Lo que más me sorprendió fue que los más groseros, intolerantes  e irrespetuosos eran los que pretendían defender a los autores más “puramente literarios”.

Desde entonces he surcado foros, web’s y blog’s a lo ancho y largo de Internet y, aunque sin la saña de aquella vez, la historia se ha repetido por doquier. Puede que esto huela a prejuicio, pero puedo asegurar, con una probabilidad del 99%, que aquellos que van a contar excelencias del “Ulises” de Joyce (que personalmente a mí me pareció un tostonazo que... “sólo por orgullo me acabé”), van a terminar diciendo auténticas barbaridades de libros como “Ebano” de Alberto Vázquez Figueroa (uno de mis autores favoritos), de “Alatriste” o incluso de “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Individuos que no dudan en defecar sobre las obras de los literatos de la plebe, de aquellos que han sabido contactar con los lectores a través de los innombrables (para ellos) best-sellers. Señores (por decir algo) que encumbran a algún ídolo como Cortázar, Marquez o (y este me resulta muy divertido por un artículo que publiqué hace un par de años) Rimbaud.

En literatura podemos ser elitistas o ser populistas, pero preferimos ser descorteses y terminar discutiendo por nuestros gustos. El populista, salvo el cateto, no plantea ningún problema, lee lo que le gusta y desecha sin acritud lo que no le complace. Pero los elitistas, a pesar de no mantener la pureza de leer las obras en su lengua original, denostan todo aquello que no se ajusta a sus principios y juicios previamente establecidos.

¡Entre gustos sí hay disputas!

¡Viva Marcial Lafuente Estefanía!

 

La imagen ha sido tomada de una web de subastas, por cierto el objeto, que como puede verse estaba bastante ajado, alcanzó los 0.36€, más gastos de envío, cuando su precio original era 10 pesetas. Juzguen ustedes mismos.

 

domingo, 18 de enero de 2009

Julián



Imagen tomada de www.ounae.com.

El relato titulado “Julián” es el típico que se envía a esos concursos que, algunas webs literarias, realizan para su autopromoción. De uno a otro cambio algunos detalles para explicar de forma breve como se realiza, la publicación de un relato, en esa web. El primero fue dedicado a www.tusrelatos.com, aquí se lo dedicaré a este blog… y, cómo no, a vosotros, mis lectores, pero a vosotros os los dedico siempre aunque no lo diga ¿Por qué que hay más importante para un blog que sus lectores?

Julián pretende ser una historia tierna y con sentido del humor a la vez, pero, por alguna razón que desconozco, nunca es tenida en cuenta. Tal vez vosotros podáis ayudarme a averiguar qué es lo que falla en este relato.

Julián

Tengo un osito de peluche que se llama Julián.

No, no soy un niño. Los cuarenta ya no los cumplo y, aunque generalmente me da vergüenza reconocerlo, es importante que sepáis que Julián me habla.

Julián siempre empieza a conversar de la misma manera:

--Los bosques están desapareciendo por culpa de los malos escritores.

Cuando Julián dice eso un papel en blanco está sobre mi escritorio y un montón de bolas de papel desborda la papelera. Por ello, herido, me enfado:

--Eso no es cierto.

Y acompaño mi respuesta de una mirada al centenar de carpetas llenas de textos que reposan sobre el armario.

--¿A eso le llamas, tú, bueno?

Llegado este punto ya pongo en duda el hecho de que Julián hable, porque si de verdad soy un mal escritor y lo que hay encima del armario no vale nada, es, o bien que no tengo imaginación, en cuyo caso Julián no existe, o bien escribo fatal, en cuyo caso poco importa que Julián exista o no.

Miro a Julián a los ojos y él inmóvil calla. Es entonces cuando recuerdo cuando llevé a editar mi primera novela. De eso hace ocho años ya y no he tenido respuesta. Bueno, sí, hay una novela muy famosa, de un escritor muy famoso que ganó un premio muy importante y que se parece mucho.

Vuelvo a mirar a Julián... nada.

Cómo va a publicar nadie una novela que algunos años después será un plagio.

Julián parece sonreír.

Era un adolescente cuando mi profesora de literatura castellana me acompañó a una editorial para enseñar mis poemas y se rieron de ambos.

No levanto la mirada, pero escucho como Julián se ríe también.

Espero unos segundos y miro a Julián de reojo y sonrío. Pongo a un lado la hoja de papel. Extraigo el teclado del ordenador de debajo de la mesa y enciendo.

Julián se ha callado y observa con atención.

El PC termina de encenderse, activo el “WordPad” (bueno, ahora ya puedo decir el Word, que el Office me ha costado una pasta, pero al fin he dejado de ser un pirata) y empiezo a escribir.

Julián calla.

Durante media hora doy rienda suelta a mi limitada imaginación. Ahora abro el “Internet Explorer”... pongo la dirección de mi blog para publicar: "neokhamy.blogspot.com". Me meto en acceder, introduzco unas claves, abro publicar, título... “copy & paste”... ¡y ya está publicado en “El Mago pragmático"!

Julián sigue inmóvil.

Esta vez no he gastado papel, de hecho también estoy guardando mi obra en un archivo del disco duro del PC. Pero lo mejor de todo es que seguro que en este momento ya están leyéndolo otras personas.

Tengo la tentación de reírme de Julián, pero llega mi hijo pequeño y se lo lleva cogido de la oreja para iniciar una sesión de boxeo infantil y creo que hoy le acompañaré.

Prepárate Julián que hoy me toca reír a mí.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Asalto al tren de la cultura.



Los amantes de la literatura y de los videojuegos a un tiempo, podemos estar de enhorabuena, porque Nintendo se ha propuesto sacar un cartucho para su consola portátil Nintendo DS con 100 grandes obras de la literatura inglesa (Austen, Dickens, Shakespeare…). Lo malo es que por ahora sólo tendrán esa suerte los lectores de la lengua inglesa ya que el cartucho preparado por la editorial HarperCollins sólo estará disponible en ese idioma.


Responsables de la casa Nintendo han manifestado a The Times, que el título “The 100 Classic Book Colletion, sólo estará disponible en las islas británicas, no obstante, en función de su éxito, puede ampliar su experiencia a otros lugares y, quien sabe, tal vez veamos una versión en castellano de esos o de nuestros propios literatos (Cervantes, Unamuno, Espronceda…).


Cada vez más, literatura y electrónica van de la mano, sin embargo, hoy por hoy, los medios de lectura tecnológicos, aún están muy lejos de la versatilidad y adaptación de los libros en papel. En ese punto la consola DS no es una excepción, aunque Nintendo está preparando nuevas versiones de la misma con las que, tal vez, nos sorprenda.


Cuando acaban de fracasar los carísimos electronics-books, es una buena noticia que el asalto a la cultura no sea una batalla que se dé por perdida.

domingo, 30 de noviembre de 2008

El Poeta del mar y del desierto


Reducir a un solo artículo todo un blog como “El Poeta del mar y del desierto” podría parecer un sacrilegio si el poeta fuese otro… pero soy yo. Ninguna de las letras allí dispuestas me es ajena y eso, a pesar del aura de misticismo con la que en ocasiones las envuelvo, hace que, después de todo, no sean obras tan importantes. Sin embargo, dado el cariño con el que en su momento las compuse, intentaré salvar para ellas algo de su dignidad. Ellos no fueron los mejores, pero tampoco fueron los peores, sólo fueron los míos y, desde su publicación, espero, también un poco los vuestros.

Vientos del alma

Son los vientos del alma
los que agitan las hojas
de mi ser sin esperanza.
Manos rojas en la espalda,
desnudo de fresco en amargura
y el llanto que antaño no vi
hoy se vuelven contra mí
y me muerden manodura.
No sé si será este mi sino
o si no que me aspen
mas no entiendo por qué
ni el cuándo ni el cómo
de este hecho sin tiempo
y de estos dos años
ya sin su pobre vida.

Piensa en mí dulce agonía
y recuerda a tu corto paso
por este lugar de llanto
que aquel que beso tu alma,
aquel que te amo de veras,
yace muerto tras aquel árbol.

Fonía triste

Voy destrozado en tu ausencia
e incluso en la mía propia
añorado de tu risa
inundado por el llanto
voy pensando de por vida:
"que te amo a ti, que yo te amo".

Angustia de mi alma
que vive de impaciencia
y se esconde
sin más
en lo más profundo
de mis huesos.
Morir.

El Anticristo

Dicen que viene el anticristo,
pero es falso,
ya estoy aquí.

Dicen que de aquí a poco
el mundo ha de morir
pero es falso,
estoy aquí
y el mundo gira hacia su propio fin.

Dicen que soy la muerte
pero es falso
ya estoy aquí
y mi mirada
no ha matado
a esa maldad humana
que se destroza poco a poco
tendiendo malvada
hacia su propio fin.

Dicen que viene el anticristo
pero es falso,
ya estoy aquí.

Dicen: "todo está previsto
y sabemos algo,
que antes del fin
vendrá el anticristo".
Pero es falso
ya estoy aquí.

¿Qué puedo escribir?

Relatos pedantes y retorcidos
escritos en las hojas engrasadas
de otras tintas, en noches desveladas
por acariciar los sueños perdidos.

Poemas ricos de lírico amor
van escupiendo los romances tristes
que se inventaron los "llantos de un cisne"
o las "llagas de un vivo corazón".

O batallas vencidas en la niebla
escritas con aquella épica sangre
que un héroe recogió en su sable
luchando en alguna olvidada guerra.

Y místicos poemas interiores
salidos del oscuro pensamiento,
que explican la deidad de mis adentros
y desean convertir a mis lectores.

Mis guerreros surgidos del papel
con un sinfín de nuevos movimientos
juegan al amor y al sentimiento
por huir de su tablero de ajedrez.

Vosotros al leer me juzgareis
no os importe pues eso es lo que espero
ya que mucho vuestra opinión deseo
y aún más vuestra aprobación querré.

Soñé un día con hacer un gran poema,
las dudas, hojas en la papelera
la pluma que se seca y desespera
por encontrar algún válido tema.

Calistropo

Y Calistropo vio el equinoccio
una sonrisa sin dientes marfiles
toda una calva pulida brillaba
pues su nariz cerraba la aldaba
de aquel cráneo vacio y sin pieles
sin pelos ni ojos, sin fin y sin ocio.

Calistropo oreaba espinas
sentado sin piernas
sentado sin prisas
donde el tiempo no pasa
aunque pase deprisa.

Calistropo no quiso agua
para qué la querría
su cráneo hueco guarda un tesoro
como vivo no supo la vida.

Calistropo me mira
con sus cuencas vacías
juega a dar miedo
pero a mí me da risa.

Y junto a la caja del cráneo
gotea una clepsidra
que cuenta la nada
de toda su vida.

Soneto del moribundo (XXVI)

Ahora ni dios ni hombres nos importan
porque no sabemos si dios existe
y los hombres que son seres idiotas
aún en esa creencia persisten.

Del odio dios es la gran excusa,
también es tapadera del rencor,
él es el divino dedo que acusa,
él es quien se olvido del amor.

Y cuando por dios se hace la guerra
y sólo la sangre lava el honor
ya sólo nos queda la horrible espera

que transcurriendo entre el viejo temor
por traspasar esa eterna frontera
nos aferra a ese último dolor.

Soneto XV

Parte con rumbo al éxito una nave
presto estás para compartir su suerte,
tú debes embarcar como grumete,
quizá encuentres también alguna llave.

En ocasiones mancharás tu traje
limpiando bien, para otros, la cubierta
que en su celo te cerrarán la puerta
y querrán verte maldecir el viaje.

Sabes que tal vez no llegarás nunca
más girando en la noria de tu historia
tu llorarás si no logras subir;

pero nunca te apartes de la lucha
y si logras encumbrarte hasta la gloria
empuña alta tu espada hasta morir.

Fonía oscura

Llega el otoño frío
mezquino y por sí en vilo.
Ahora los árboles lloran
sólidas y áureas gotas
que van formando en el suelo
una alfombra de color muerto.

Y va pasando el tiempo
con tiempo poco a poco
consumiéndolo todo
en el aburrimiento.

Será fin o comienzo
y no hay tiempo que no aburra
el escapar a él es locura
y va pasando el tiempo.

Y llega el frío frío
y con su manto blanco
él oculta en el campo
viejos trajes cobrizos.

Ya se acabó el otoño
y también se heló el río.
Ya se murió el árbol
ya venció el frío.

Y se quemará todo
por ese cristal blanco
que nos está soldando
con duro hielo al lodo.

¿Qué me importa a mí?
yo que a mi tiempo di
un misterio preciso;
fue mi alma que te quiso
¿y te enamoraste de mi?

Voz del más allá

Oigo una voz del más allá,
viejo recuerdo de una leyenda,
que dice mi nombre una vez más
y sin razón se me afrenta.

Cuentan la historia remota,
aunque yo ignoro si es cierta,
de una mujer que perdió la memoria
y enterraron sin estar muerta.

Vaga su alma por esta sierra
afrentando la noche con su grito
surgido de las fauces de la Tierra
y enervando este lugar maldito.

Negra remonta la noche
los duchos matorrales
en afrentas con los robles
donde se tornaron zarzales.

Silencio

Mi silencio
es una voz que no se calla.
Las palabras
que resuenan en mis huecos
vibran sin querer
al compás de mi alma.

Y mi expresión
escrita en un papel
se torna eco
de una canción popular

Como quieres
que me olvide de que existo
si además te siento
latir cuando estás dentro.

No suspires
no te olvido
aunque no te ame en mis recuerdos
No te vayas
pues necesito los versos
que me brindan tus besos.

Y al final
mi silencio se acomoda
a tu silencio fatigado
y abandono nuestro idilio
con mi amor herido
por tus besos como rayos.

Que paz
al saber que el silencio
se puede interpretar.

Papel

A ti papel
que desesperas mi mirada
con la angustia del vacío
reflejado en tu blanca cara.

A ti papel
que concretas mi amargura
en borrones que cerrados
ignoran mi escritura.

Y a ti papel
que te aburres en silencio
sin ver la luz del día
después de marcarte el comienzo.



Y cuando la inmaculada blancura del papel es mancillada por un mar de tinta, a todos nos gusta ver emerger un volcán de sentimiento suave pero rotundo, entrañable y contundente…

1 docena de huevos
2 kilos de naranjas
Un paquete de aquellas galletas tan buenas
Una sartén que la de las tortillas ya esta vieja…


Pero nos olvidamos que el papel, nuestro humilde servidor, nació con la función de ser útil para muchas cosas. No será entonces una blasfemia talar bosques enteros únicamente por el capricho de un arte, que a la postre, tiene muy poco de sincero.
Sí, ya lo sé. El sentimiento es sincero, pero lo es aquí y ahora… ¿Y mañana?
Lo escrito, como palabras al viento, una vez alcanza su objetivo ya no puede volver al tintero. Como tampoco podemos recuperar el ayer.
Tal vez se pudiera escribir y guardar en un cajón todo lo escrito o, mejor aún, quemarlo ¿Y de que serviría?
Lo que nunca se ha leído es que nunca se ha escrito, por muchas páginas emborronadas que existan.



A ti papel
que olvidaste la razón
por la que alguien te quiso
y sin más te abandonó

Y a ti papel
que con enorme orgullo
saliste a dar la cara
y al fin te dieron lo tuyo.

Per l’amor de la Lluna

Sóc la lluna de les àligues
aquestes que ploren
al vent del Gregal
desde dalt de les roques
i caient pel penyassegat
els crits son d'angúnia
no pas del mortal
atac de les urpes
i d'un pic audaç

Sóc la lluna de pruna
de la peça amagada
a dins d'un forat
de la pedra negre,
dels ulls ben oberts,
escrutadors del dia
"maltancadors" de la nit.

Sóc la lluna del dia
sóc el far de la nit
que desde els cels vigila
per callar i no dit
de les fams i les pors
de tot el que he hi vist.

Lluna propera
de totes les mirades.
Lluna llunyana
de les histories contades.

I avuí que l'estimo
i sóc tan feliç,
avuí que no hi ha caça
i que tot le puc dir,
On es la lluna?
On es amagada?
Per qué em fa patir?

Nano, descansa!
Que avuí es lluna nova
que tú no la veus,
però ella es aquí,
més enllà de les branques,
més enllà d'aquells pics,
ella encara somriu
dins de la negra nit.

Mal de amor

Espejo roto en vida
por el que escapa mi sangre
gota a gota dolorida.
Sueño de cristal
en mirada profunda
amor que hoy me es fatal.

Rompió la rosa
en mil espinas delicadas,
se metieron por mis venas,
me comieron las entrañas
y enamoraron mi alma
sin apiadarse de mí.

Endurece mi frío,
enmohece mi calor
y aumenta más mi dolor
pues te pierdo amor mío.

Padezco del hielo
la irisación divina
que lleva a mi perdición
en un tren de emoción
que mi ser no adivina
y es causa de mi anhelo.

Ya lo sé,

me soy sincero
mientras sueño
que te quiero.

Estos fueron los poemas que en los poco menos de dos años de “El Poeta del mar y del desierto” recopilé en esa web, sin embargo, también hay unos pequeños cuentecito realizados en prosa poética y que serviré a continuación. Debo adelantar que en estas pequeñas obras pongo algo más de credibilidad y fe en que os gusten.

El valle de los sueños.

Confusa está la noche en piruetas con las luces de la carretera y las nieblas del río. La luna juega al escondite con la bruma y el olvidado castillo se divierte en silencio, escuchando, tal vez, como el agua se escurre entre las redondeadas piedras y el tímido rumor de hojas que, como fricción de aves a la huida con sordina, llega desde la alameda.
No hay nada más. Ninguna otra cosa se escucha y sólo, muy de tarde en tarde, el sordo ronquido de un coche, se atreve a despertar la magia que nos envuelve.
No es verano y no es invierno. El tiempo no existe en el valle. La noche es bella y el día es hermoso. El frío no hiela y el calor se envuelve de vida. El aire, sin vicios ocultos, nos brinda una eterna primavera en los corazones y únicamente dos detalles nos recuerda que somos gentes de este mundo que se ha empeñado en apretar el gatillo dentro de su propia boca: el castillo que nos une a la alejada historia y la carretera, nuestro cordón umbilical que nos ata a la placenta de una madre muerta.
No sabemos cuánto tardará en sucumbir nuestro sueño. Ya nos han amenazado varios constructores con la invasión de sus sucios ladrillos. Sólo queremos vivir en paz, pero sólo es cuestión de tiempo, hasta que alguno de los nativos se deje seducir por el color del dinero. Un dinero que no servirá para pagar el sepelio de nuestro futuro ni el de nuestros hijos.
Al este, el filo de las montañas apunta un nuevo brillo. Y las montañas, ansiosas por mirar hacia aquí, una vez más, se prestan a abrir paso a esa nueva luz: amanece. Y hoy aún es hoy. Quiero respirar la humedad del bosque, el frío de las montañas. Quiero sentir el zumbido de los mosquitos, el trino de las golondrinas… y recordar el aullido de unos lobos que ya no están.
No quiero dormir mientras aquí quede una gota de vida. Quiero vivir este sueño despierto porque, tal vez si me duermo, al despertar descubra un paraíso muerto donde los rebecos ya no bajen a beber al río y no exista un águila que alimente a sus crías. Si me duermo ya no podré soñar nunca más.

¡Ay, viejo!

¡Ay, viejo!

La vida sigue, pero los errores no se pueden borrar de las páginas de tu vida, tu ignorancia los ha escrito con tinta indeleble. Sólo te queda aprender a arrastrar las consecuencias de vivir, las consecuencias de errar.

Aprendes a no equivocarte acumulando errores en tu cuenta. Ensayo y error es la única técnica que existe para aprender, por eso dicen que creces y que el diablo sabe más por viejo que por sabio, pero nadie te contó por qué sigue en los infiernos. Y, entre tanto, te pesa demasiado un pasado turbulento donde no dejaste a nadie sin dañar y te duele cada herida que diste más que si fuera tuya.

Perro viejo, te remuerde la conciencia y sólo sostienes la mirada porque sabes que los ojos que te miran no han aprendido a comprender su propia culpa. Pero ya no eres capaz de mirarte en el espejo porque en él encuentras, entre canas y arrugas, al único ser que nunca te pudo perdonar.

¡Ay, viejo!

Pesadillas.

Equidistante entre el frío silencio y el alarido estentóreo se encuentra la libertad del último suspiro. El lugar donde los pensamientos y el olvido se unen en una pasta sin texturas para dejar de ser y unirse a esa nada que sólo compete al más allá. De ese lugar caótico y extraño provienen mis peores pesadillas.
Cuando era niño soñaba con fantasmas cotidianos, serpientes transparentes, monstruos universales… aquello era el terror de un niño, pero estas nuevas pesadillas son el terror de un hombre, porque nacen de donde el universo aún no se ha construido y, sin embargo, ya poseen contenido.
Veo la nada brillante y oscura doblando mis rodillas que perdieron su sustento y mis manos desapareciendo en la bruma mientras una sombra cubre mi espalda. Me giro… no el universo gira, y allí estoy yo… no, estoy aquí. Mi boca se hace una fila de dientes infinitos que giran sobre si mismos mientras yo los traspaso en esa misma nada que lo es todo.
Perdido entre las sabanas sudadas. Perdido entre el brillo de un despertador que aún no ha sonado y otra noche perdida en un sueño no reparador. Ahora comprendo porque hay personas que no temen a la muerte. La muerte es lo desconocido o es la nada, pero difícilmente puede parecerse a estos horrores.
--¿Qué te pasa? –Suena a mi lado la voz de mi esposa--.
--Nada… que me he despertado.
--Pues vuélvete a dormir y aprovecha que es fiesta y no hay que madrugar.
La luz de la alarma estaba puesta en el despertador… la quito.
Equidistante entre la mesita y la almohada se queda el sueño esperando.
¡Qué narices! Tengo otra oportunidad para reparar mis neuronas marchitas y creo que ya he olvidado los monstruos de mi cabeza.
Beso a mi mujer en algún sitio de la cabeza. No veo nada, en ningún momento encendí la luz.
--¡Uuuuh! –Me dice a modo de somnolienta respuesta--.
Me giro y me acurruco. A dormir.
Equidistante entre la nada y el todo, mientras los ojos están cerrados, el mundo sigue girando cual peonza desbocada en brazos del infinito…
Y digo yo… ¿No podría dormirme y ya está?

El blog se completaba con un polémico artículo sobre la poesía, continuación de aquel otro publicado en “La última frontera”, pero que he decidido no traer aquí ya que la polémica que arrastró fue inútil y estéril.

Espero que este extenso artículo sea de vuestro agrado ya que me voy a tomar un descanso de varios días en este blog… o no.