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viernes, 5 de diciembre de 2008

La boca del lobo


Siguiendo con el repaso al blog, esperaba encontrar buenos artículos para reproducir aquí, pero en todo 2007 lo que vale la pena era muy momentáneo y lo que no ya se ha publicado en otros blogs... vamos, que 2007 podemos darlo por finiquitado y el que quiera saber más allí restan los huesos gramaticales del casi finado espacio.
A comienzos del presente año, y a raíz de diferentes artículos de los mal llamados economistas de corte liberal, realicé el siguiente artículo que, hoy día y en base a la evolución de la crisis, se muestra más actual que nunca.




¿Por qué no sirven las medidas neoliberales para achicar una crisis?


Hasta hace treinta años parecían la fórmula más eficaz y rápida de enfrentarse a una crisis estatal y, a ese nivel, puede que aún lo sea. Los denominados “paquetes de medidas” se centraban en una bajada del precio del dinero, una devaluación de la moneda para facilitar la exportación, reducción de impuestos, reducción del gasto público, subvenciones, flexibilidad laboral y congelación de salarios. La devaluación monetaria implicaba una subida de precios de los productos de importación a la que, por simpatía, seguían los productos nacionales, pero facilitaba la venta al exterior de estos. Estas medidas incidían favorablemente en las empresas, pero a costa de los trabajadores que perdían muchos empleos y veían mermados sus niveles adquisitivos, en algunos casos, hasta un nivel de endeudamiento irreversible.

Los paquetes de medidas debían encontrar un rápido cambio en la tendencia económica de lo contrario consumía totalmente los llamados recursos pasivos de ese Estado. Un periodo muy largo de aplicación de esos “paquetes de medidas” generaban un empobrecimiento de la población que podían llegar a la ruptura social, por eso se debían rectificar lo antes posible, sin embargo, estas rectificaciones, por parte de gobiernos de esa tendencia, no siempre eran completas. Así, aunque el país no quedara en la pobreza, implicaba la imposibilidad de volver a aplicar esos paquetes de medidas porque ya se había consumido, totalmente, el recurso social.

Ya hemos dicho que las medidas funcionan provisionalmente para salvar una crisis estatal, pero que sucede si la crisis es mundial, como lo fue la crisis del petróleo de los años 70. El primer país que aplique esas medidas tendrá una ventaja temporal, pero los siguientes perderán esa posibilidad porque el recurso exterior desaparecerá y, sin embargo, las contraindicaciones del paquete causarán el mismo daño. Ya en aquella época se vio que los estados y empresas que no se comportaron al modo que se consideraba entonces como razonable, son las que mejor paradas salieron. Estados Unidos, a pesar de ser la madre del neoliberalismo, salió fortalecida de la subida del petróleo por dos factores, el hecho de que la mayoría de empresas petrolíferas eran norteamericanas y su poderoso estado se cuidó de mantenerles una situación ventajosa en el planeta; de otro lado fue la dolarización del mercado petrolífero y de las economías de los estados del sur en América que generó una ventaja económica para EE.UU. impresionante. Si el dólar subía o si bajaba siempre implicaba unos ingresos adicionales para el gigante americano frente al creciente empobrecimiento de los estados dolarizados. EE.UU. solventó la crisis con su nuevo colonialismo económico. Por su parte Japón, que se vio muy afectado por la crisis, tuvo un valiente ejemplo de resistencia en Toyota. Mientras sus rivales despedían a empleados de años y años (algo difícilmente asimilable por una cultura japonesa que tiene en la empresa su centro filosófico, neurálgico e incluso familiar), Toyota mantuvo los empleos y siguió su trabajo aunque el producto no se vendiera. Toyota se endeudó hasta casi la quiebra, llenó centenares de almacenes con sus vehículos sin vender, pero cuando el vendaval pasó, las ventas se dispararon, vació los almacenes dando respuesta a la creciente demanda, sólo esta empresa contaba con los productos y los empleados especializados para las nuevas demandas, finalmente sus empleados, los únicos cualificados que quedaban en el sector, terminaron por ser los que rescataron a otras empresas como Honda. Su paciencia, durante casi cuatro años, le supuso más de una década de dominio en el mercado automovilístico japonés y un lugar excepcional en el mercado mundial. Ha llovido mucho desde entonces, pero aún hoy tener un Toyota es tener algo más que un coche normal.

En los últimos treinta años se han alternado crisis mundiales y momentos de desarrollo y, poco a poco, se ha ido demostrando que los métodos tradicionales o neoliberales, funcionan cada vez peor y los innovadores y los keynesianos han demostrado su mayor efectividad (aunque más lentos por lo general). El ejemplo más importante es, sin duda, el tristemente famoso “hundimiento de los tigres asiáticos”. El FMI y el Banco Mundial, anticiparon el problema cuando apenas despuntaba, pero se equivocaron en las medidas a tomar. Forzaron a los países afectados a utilizar los “paquetes de medidas” donde, en último término, era la inversión extranjera lo que suponía la tabla de salvación de esas economías (inversiones cobardes que rehuían el riesgo al menor atisbo de recesión, dejando las finanzas nacionales sin nada a lo que agarrarse). Sólo China se negó a aceptar esas medidas y, por tanto, la ayuda del BM. Por su parte, Indonesia, rectificó cuando el peligro real empezaba a verse, ambos evitaron lo peor, mientras el primero superó la crisis poniéndose en cabeza de la economía mundial, el segundo evitó la peor parte de aquel gran desastre que tuvieron que sufrir otros estados.

La gran base de esa tragedia estaba en el hecho de que entre las inversiones extrajeras hay dos tipos (como el colesterol). Las inversiones estructurales que fomentan empresas y se quedan en el país para ver como florecen y crean beneficios (a largo plazo). Inversiones valerosas, arriesgadas y que no necesariamente obtienen un gran beneficio… quién va a ser tan tonto de invertir así. Existe otra forma de inversión, la del dinero cobarde, en la forma de préstamos a corto plazo y altos intereses que cuando las cosas no pintan bien dejan de ofrecerse y dejan un enorme vacío en el país en que se ofrecen. Normalmente los estados con economías sólidas cierran la puerta a estos préstamos que terminan por descapitalizar al país, pero son el tipo de recurso que aconsejan las teóricos antiproteccionistas y neoliberales. Así lo hicieron, por mediación del FMI, en Asía, Rusia, Argentina y los resultados, por diferentes razones, ya los conocen.

Hoy nos encontramos enfrentados a otra crisis mundial donde el petróleo y la subida de los precios de las materias primas y cereales, han sido la base (por el enorme aumento de las compras del gigante chino) y el fallo de las hipotecas estadounidense, el desencadenante. En el fondo del tarro guardamos las guerras de Irak, la mala actitud económica de Bush, los esfuerzos de los especuladores en España para que la burbuja inmobiliaria no explote y el agotamiento de muchos pozos petrolíferos. Nuestro país, en los últimos años, ha desarrollado su economía, contra pronóstico, gracias a la afluencia de una enorme inmigración que, por desgracia, ha estado trabajando, a menudo, de forma ilegal. Los empresarios de los sectores de la construcción e inmobiliario han sido los grandes beneficiados, pero ahora que les toca arrimar el hombro se retiran. Primero intentaron invertir en el sector energético, pero la crisis del petróleo les obliga a extender sus tentáculos más allá. Su lógica solución seria las inversiones en el sector tecnológico, pero son empresarios acostumbrados al dinero fácil y este sector implica mucha inversión en investigaciones que no siempre se recuperan, además, prefieren una mayoría de empleados no cualificados donde es más fácil hacer trampa y no descartan llevar sus factorías a países del tercer mundo. Entre tanto, la crisis de la construcción (antes dejar de construir que vender a precios justos), puede dejar una enorme cantidad de emigrantes sin empleo ni modo de subsistencia y para los que el regreso a su país no es una opción. Así, hoy, el castillo de naipes se sostiene sobre un hilo, se ha de ser imaginativo… pero si aplicamos un paquete de medidas el hilo se romperá.

Mi propuesta para enfrentar la crisis inminente (en algunos países ya ha dado comienzo – ahora también le vemos los dientes al lobo en nuestro país). Es romper ese hilo, pero habiendo empezado a construir un edificio bien fundamentado a su lado. Si se revienta sin compasión la burbuja inmobiliaria también se atrapará el capital de los especuladores que han estado jugando con algo que es un derecho constitucional y que, por tanto, no ha producido ningún beneficio al país. Sin embargo, si dejamos que la burbuja se mantenga hinchada y sólo soltando gas de tanto en tanto para compensar las fluctuaciones, pero permitiendo que los especuladores rescaten poco a poco su dinero, nos quedaremos sin nada. El desplome de los precios de los pisos romperá con muchas constructoras e inmobiliarias, pero dado que el precio será bajo, volverá de nuevo a crecer poco a poco, aunque sin llegar a los índices actuales, generando oportunidades de negocio más saneadas que las actuales. Por su parte, el control actual, por parte de los especuladores, facilita que las constructoras pequeñas, verdadera base del negocio, agonicen para un mejor control del negocio de las grandes, que pueden invertir cuando y donde les viene en gana. Así mismo, la actual estructura del negocio facilita las corruptelas a todos los niveles, lo que genera un mayor gravamen para el ciudadano de a pie.

Hoy por hoy, la economía española está centrada en el ladrillo que ha superado al estable sector del turismo, ya va siendo hora de que las tendencias inversoras empiecen a ser un poco más originales… igual que nuestras fuentes energéticas.

martes, 2 de diciembre de 2008

Vice Vhön Khamy (el blog)... el principio.


El 20 de enero de 2007 nacía “Vice Vhön Khamy”, el blog de blogger. La idea inicial era la de hacer un blog personal dentro de esta plataforma, una especie de extensión del ya existente en Live Spaces. El primer texto quería seguir esta línea, pero pronto empezaron los artículos cargados de polémica que terminaron por dar al blog un aire radical no intencionado.
El primer texto fue elaborado con mucho cariño y con la intención de presentarlo a un concurso de relato breve, pero al final no fue así...



Dibujar y escribir.
Miro como un dibujante termina una caricatura a un muchacho alemán u holandés… es rubio.

Las noches de verano, en los pueblos de la costa, siempre son muy animadas. Puestecitos de toda índole, tapas, helados, combinados, refrescos, discotecas… La gente camina alborozada paseo arriba y paseo abajo y, en algún momento, todos terminan por parar, en un sitio u otro, para echar un vistazo a algo interesante.

Ahora me fijo en los trazos del caricaturista. No es fácil encontrar las características principales de una persona a la que no conoces y aún más si esta es joven y la vida no ha personalizado su cara.

Ya ha terminado y todos sonríen, pero en la mirada del artista veo que no está convencido de su obra. A los clientes no parece importarles, en el fondo se alegran de que su niño no esté en aquel papel y es un dibujo gracioso… se van contentos.

Pienso que escribir es algo parecido. Intentas ver esas cosas importantes que definen el todo, para, diciendo lo mínimo, decirlo todo. Las palabras son los trazos que describen la cara de la vida. Si acertamos nuestra mirada brilla al verse en ese espejo, pero si nos equivocamos siempre esperamos arrancar, como poco, una sonrisa.



Al día siguiente publiqué otro relato, todavía con ínfulas literarias, pero no exento de la belicosidad que marcarían la gran mayoría de los textos que aparecerían más adelante en el blog.



Denuncia, lucha... muerte.
Allá donde las injusticias, las de verdad, se muestren, encontrareis mi denuncia. Allí donde los vampiros se han saciado en un festín, encontrareis mi protesta y allí, donde las calaveras se doran al sol, también oiréis mi protesta retumbando en las gargantas de mil soles. No esperéis pues que me calle, pues el silencio si me llamaría cobarde, como a vos.
Cuando se espera a que el horizonte mitigue la luz para poder abrazar la cruz gamada. Cuando las hienas en manada sonríen al olor de la sangre. Cuando los vampiros salen de sus ataúdes para sonreírle a los cuellos de los cisnes. Es cuando llega la hora en que las bestias se felicitan y se dan regalos, recuerdan su feliz pasado sobre las tripas del mundo.
Luché por la libertad cuando ya era libre, mas lo hice para que otros lo fueran como un día lo hicieron otros por mí.
No cierres tus ojos, a tus ventanas también llega el hedor. La muerte no sonríe jamás, ni siquiera al verdugo.
Crees que tu inocencia se fundamenta en su sufrimiento, pero el llanto de unos niños sin padre te dice que no. Qué delito le hizo digno de semejante condena, tal vez gritar muy alto que era un hombre. Como gritó la primera vez que le aplicaron aquellos sucios electrodos en los genitales.
En un ignoto campo de cadáveres, bajo una capa de cal viva, yacen los restos de muchos padres… de muchas madres… de muchos hijos. Y sólo el llanto del recuerdo, si la dura vida no los tumbó del camino, es la lápida que les queda.
Torturados por error, por el error de ser hombres, por el error de tener hambre, por el error de que exista la tortura, por el error de que un hombre se instaure como Dios.
Me imagino esos hombres, cual Segismundo en su prisión, clamando al cielo perverso por tan cruel Dios y repitiendo sus palabras… “¡Ay! Triste de mí… ¡Ay! Infelice. Apurar cielos pretendo ya que me tratáis así, qué delito cometí contra vosotros naciendo…” Pues la tortura no entiendo como no entiendo el por qué de mi fin.
Es duro pensar que en esta vida los hay que han nacido para justificar a los reyes, pero es más duro pensar que una cohorte de sanguijuelas disfrutaran de tu agonía y lo justificarán en sus barrigas llenas.
Revuélvete y lucha, pero con las armas de un hombre. Sólo sales al campo de batalla cuando crees la batalla ganada y sólo atacas a un hombre con el cuchillo por la espalda. Espero que no sea ese tu sueño de un mundo mejor, porque tus sueños son las pesadillas del mundo y tu Dios es un dios iracundo cuya voz es una orden… ni amor ni cielo, sólo el dolor de los que no fueron lo bastante… para ser sus siervos.
Si mi otoño ha de ser guerra, aquí me encontrareis. Puede que mi cuerpo caiga, más mi alma seguirá de pie. Y tenéis que saber que, aunque vaya a la tumba, mi dedo acusador os marcará hasta el final de los tiempos, hasta el Apocalipsis y hasta la muerte de los falsos dioses en la hoguera de sus propias iras.



Así, a partir de hoy, nos daremos un pequeño paseo por la polémica, parando a repostar carburante en aquellos puntos donde sea necesario para contactar con el aquí y el ahora.

domingo, 30 de noviembre de 2008

El Poeta del mar y del desierto


Reducir a un solo artículo todo un blog como “El Poeta del mar y del desierto” podría parecer un sacrilegio si el poeta fuese otro… pero soy yo. Ninguna de las letras allí dispuestas me es ajena y eso, a pesar del aura de misticismo con la que en ocasiones las envuelvo, hace que, después de todo, no sean obras tan importantes. Sin embargo, dado el cariño con el que en su momento las compuse, intentaré salvar para ellas algo de su dignidad. Ellos no fueron los mejores, pero tampoco fueron los peores, sólo fueron los míos y, desde su publicación, espero, también un poco los vuestros.

Vientos del alma

Son los vientos del alma
los que agitan las hojas
de mi ser sin esperanza.
Manos rojas en la espalda,
desnudo de fresco en amargura
y el llanto que antaño no vi
hoy se vuelven contra mí
y me muerden manodura.
No sé si será este mi sino
o si no que me aspen
mas no entiendo por qué
ni el cuándo ni el cómo
de este hecho sin tiempo
y de estos dos años
ya sin su pobre vida.

Piensa en mí dulce agonía
y recuerda a tu corto paso
por este lugar de llanto
que aquel que beso tu alma,
aquel que te amo de veras,
yace muerto tras aquel árbol.

Fonía triste

Voy destrozado en tu ausencia
e incluso en la mía propia
añorado de tu risa
inundado por el llanto
voy pensando de por vida:
"que te amo a ti, que yo te amo".

Angustia de mi alma
que vive de impaciencia
y se esconde
sin más
en lo más profundo
de mis huesos.
Morir.

El Anticristo

Dicen que viene el anticristo,
pero es falso,
ya estoy aquí.

Dicen que de aquí a poco
el mundo ha de morir
pero es falso,
estoy aquí
y el mundo gira hacia su propio fin.

Dicen que soy la muerte
pero es falso
ya estoy aquí
y mi mirada
no ha matado
a esa maldad humana
que se destroza poco a poco
tendiendo malvada
hacia su propio fin.

Dicen que viene el anticristo
pero es falso,
ya estoy aquí.

Dicen: "todo está previsto
y sabemos algo,
que antes del fin
vendrá el anticristo".
Pero es falso
ya estoy aquí.

¿Qué puedo escribir?

Relatos pedantes y retorcidos
escritos en las hojas engrasadas
de otras tintas, en noches desveladas
por acariciar los sueños perdidos.

Poemas ricos de lírico amor
van escupiendo los romances tristes
que se inventaron los "llantos de un cisne"
o las "llagas de un vivo corazón".

O batallas vencidas en la niebla
escritas con aquella épica sangre
que un héroe recogió en su sable
luchando en alguna olvidada guerra.

Y místicos poemas interiores
salidos del oscuro pensamiento,
que explican la deidad de mis adentros
y desean convertir a mis lectores.

Mis guerreros surgidos del papel
con un sinfín de nuevos movimientos
juegan al amor y al sentimiento
por huir de su tablero de ajedrez.

Vosotros al leer me juzgareis
no os importe pues eso es lo que espero
ya que mucho vuestra opinión deseo
y aún más vuestra aprobación querré.

Soñé un día con hacer un gran poema,
las dudas, hojas en la papelera
la pluma que se seca y desespera
por encontrar algún válido tema.

Calistropo

Y Calistropo vio el equinoccio
una sonrisa sin dientes marfiles
toda una calva pulida brillaba
pues su nariz cerraba la aldaba
de aquel cráneo vacio y sin pieles
sin pelos ni ojos, sin fin y sin ocio.

Calistropo oreaba espinas
sentado sin piernas
sentado sin prisas
donde el tiempo no pasa
aunque pase deprisa.

Calistropo no quiso agua
para qué la querría
su cráneo hueco guarda un tesoro
como vivo no supo la vida.

Calistropo me mira
con sus cuencas vacías
juega a dar miedo
pero a mí me da risa.

Y junto a la caja del cráneo
gotea una clepsidra
que cuenta la nada
de toda su vida.

Soneto del moribundo (XXVI)

Ahora ni dios ni hombres nos importan
porque no sabemos si dios existe
y los hombres que son seres idiotas
aún en esa creencia persisten.

Del odio dios es la gran excusa,
también es tapadera del rencor,
él es el divino dedo que acusa,
él es quien se olvido del amor.

Y cuando por dios se hace la guerra
y sólo la sangre lava el honor
ya sólo nos queda la horrible espera

que transcurriendo entre el viejo temor
por traspasar esa eterna frontera
nos aferra a ese último dolor.

Soneto XV

Parte con rumbo al éxito una nave
presto estás para compartir su suerte,
tú debes embarcar como grumete,
quizá encuentres también alguna llave.

En ocasiones mancharás tu traje
limpiando bien, para otros, la cubierta
que en su celo te cerrarán la puerta
y querrán verte maldecir el viaje.

Sabes que tal vez no llegarás nunca
más girando en la noria de tu historia
tu llorarás si no logras subir;

pero nunca te apartes de la lucha
y si logras encumbrarte hasta la gloria
empuña alta tu espada hasta morir.

Fonía oscura

Llega el otoño frío
mezquino y por sí en vilo.
Ahora los árboles lloran
sólidas y áureas gotas
que van formando en el suelo
una alfombra de color muerto.

Y va pasando el tiempo
con tiempo poco a poco
consumiéndolo todo
en el aburrimiento.

Será fin o comienzo
y no hay tiempo que no aburra
el escapar a él es locura
y va pasando el tiempo.

Y llega el frío frío
y con su manto blanco
él oculta en el campo
viejos trajes cobrizos.

Ya se acabó el otoño
y también se heló el río.
Ya se murió el árbol
ya venció el frío.

Y se quemará todo
por ese cristal blanco
que nos está soldando
con duro hielo al lodo.

¿Qué me importa a mí?
yo que a mi tiempo di
un misterio preciso;
fue mi alma que te quiso
¿y te enamoraste de mi?

Voz del más allá

Oigo una voz del más allá,
viejo recuerdo de una leyenda,
que dice mi nombre una vez más
y sin razón se me afrenta.

Cuentan la historia remota,
aunque yo ignoro si es cierta,
de una mujer que perdió la memoria
y enterraron sin estar muerta.

Vaga su alma por esta sierra
afrentando la noche con su grito
surgido de las fauces de la Tierra
y enervando este lugar maldito.

Negra remonta la noche
los duchos matorrales
en afrentas con los robles
donde se tornaron zarzales.

Silencio

Mi silencio
es una voz que no se calla.
Las palabras
que resuenan en mis huecos
vibran sin querer
al compás de mi alma.

Y mi expresión
escrita en un papel
se torna eco
de una canción popular

Como quieres
que me olvide de que existo
si además te siento
latir cuando estás dentro.

No suspires
no te olvido
aunque no te ame en mis recuerdos
No te vayas
pues necesito los versos
que me brindan tus besos.

Y al final
mi silencio se acomoda
a tu silencio fatigado
y abandono nuestro idilio
con mi amor herido
por tus besos como rayos.

Que paz
al saber que el silencio
se puede interpretar.

Papel

A ti papel
que desesperas mi mirada
con la angustia del vacío
reflejado en tu blanca cara.

A ti papel
que concretas mi amargura
en borrones que cerrados
ignoran mi escritura.

Y a ti papel
que te aburres en silencio
sin ver la luz del día
después de marcarte el comienzo.



Y cuando la inmaculada blancura del papel es mancillada por un mar de tinta, a todos nos gusta ver emerger un volcán de sentimiento suave pero rotundo, entrañable y contundente…

1 docena de huevos
2 kilos de naranjas
Un paquete de aquellas galletas tan buenas
Una sartén que la de las tortillas ya esta vieja…


Pero nos olvidamos que el papel, nuestro humilde servidor, nació con la función de ser útil para muchas cosas. No será entonces una blasfemia talar bosques enteros únicamente por el capricho de un arte, que a la postre, tiene muy poco de sincero.
Sí, ya lo sé. El sentimiento es sincero, pero lo es aquí y ahora… ¿Y mañana?
Lo escrito, como palabras al viento, una vez alcanza su objetivo ya no puede volver al tintero. Como tampoco podemos recuperar el ayer.
Tal vez se pudiera escribir y guardar en un cajón todo lo escrito o, mejor aún, quemarlo ¿Y de que serviría?
Lo que nunca se ha leído es que nunca se ha escrito, por muchas páginas emborronadas que existan.



A ti papel
que olvidaste la razón
por la que alguien te quiso
y sin más te abandonó

Y a ti papel
que con enorme orgullo
saliste a dar la cara
y al fin te dieron lo tuyo.

Per l’amor de la Lluna

Sóc la lluna de les àligues
aquestes que ploren
al vent del Gregal
desde dalt de les roques
i caient pel penyassegat
els crits son d'angúnia
no pas del mortal
atac de les urpes
i d'un pic audaç

Sóc la lluna de pruna
de la peça amagada
a dins d'un forat
de la pedra negre,
dels ulls ben oberts,
escrutadors del dia
"maltancadors" de la nit.

Sóc la lluna del dia
sóc el far de la nit
que desde els cels vigila
per callar i no dit
de les fams i les pors
de tot el que he hi vist.

Lluna propera
de totes les mirades.
Lluna llunyana
de les histories contades.

I avuí que l'estimo
i sóc tan feliç,
avuí que no hi ha caça
i que tot le puc dir,
On es la lluna?
On es amagada?
Per qué em fa patir?

Nano, descansa!
Que avuí es lluna nova
que tú no la veus,
però ella es aquí,
més enllà de les branques,
més enllà d'aquells pics,
ella encara somriu
dins de la negra nit.

Mal de amor

Espejo roto en vida
por el que escapa mi sangre
gota a gota dolorida.
Sueño de cristal
en mirada profunda
amor que hoy me es fatal.

Rompió la rosa
en mil espinas delicadas,
se metieron por mis venas,
me comieron las entrañas
y enamoraron mi alma
sin apiadarse de mí.

Endurece mi frío,
enmohece mi calor
y aumenta más mi dolor
pues te pierdo amor mío.

Padezco del hielo
la irisación divina
que lleva a mi perdición
en un tren de emoción
que mi ser no adivina
y es causa de mi anhelo.

Ya lo sé,

me soy sincero
mientras sueño
que te quiero.

Estos fueron los poemas que en los poco menos de dos años de “El Poeta del mar y del desierto” recopilé en esa web, sin embargo, también hay unos pequeños cuentecito realizados en prosa poética y que serviré a continuación. Debo adelantar que en estas pequeñas obras pongo algo más de credibilidad y fe en que os gusten.

El valle de los sueños.

Confusa está la noche en piruetas con las luces de la carretera y las nieblas del río. La luna juega al escondite con la bruma y el olvidado castillo se divierte en silencio, escuchando, tal vez, como el agua se escurre entre las redondeadas piedras y el tímido rumor de hojas que, como fricción de aves a la huida con sordina, llega desde la alameda.
No hay nada más. Ninguna otra cosa se escucha y sólo, muy de tarde en tarde, el sordo ronquido de un coche, se atreve a despertar la magia que nos envuelve.
No es verano y no es invierno. El tiempo no existe en el valle. La noche es bella y el día es hermoso. El frío no hiela y el calor se envuelve de vida. El aire, sin vicios ocultos, nos brinda una eterna primavera en los corazones y únicamente dos detalles nos recuerda que somos gentes de este mundo que se ha empeñado en apretar el gatillo dentro de su propia boca: el castillo que nos une a la alejada historia y la carretera, nuestro cordón umbilical que nos ata a la placenta de una madre muerta.
No sabemos cuánto tardará en sucumbir nuestro sueño. Ya nos han amenazado varios constructores con la invasión de sus sucios ladrillos. Sólo queremos vivir en paz, pero sólo es cuestión de tiempo, hasta que alguno de los nativos se deje seducir por el color del dinero. Un dinero que no servirá para pagar el sepelio de nuestro futuro ni el de nuestros hijos.
Al este, el filo de las montañas apunta un nuevo brillo. Y las montañas, ansiosas por mirar hacia aquí, una vez más, se prestan a abrir paso a esa nueva luz: amanece. Y hoy aún es hoy. Quiero respirar la humedad del bosque, el frío de las montañas. Quiero sentir el zumbido de los mosquitos, el trino de las golondrinas… y recordar el aullido de unos lobos que ya no están.
No quiero dormir mientras aquí quede una gota de vida. Quiero vivir este sueño despierto porque, tal vez si me duermo, al despertar descubra un paraíso muerto donde los rebecos ya no bajen a beber al río y no exista un águila que alimente a sus crías. Si me duermo ya no podré soñar nunca más.

¡Ay, viejo!

¡Ay, viejo!

La vida sigue, pero los errores no se pueden borrar de las páginas de tu vida, tu ignorancia los ha escrito con tinta indeleble. Sólo te queda aprender a arrastrar las consecuencias de vivir, las consecuencias de errar.

Aprendes a no equivocarte acumulando errores en tu cuenta. Ensayo y error es la única técnica que existe para aprender, por eso dicen que creces y que el diablo sabe más por viejo que por sabio, pero nadie te contó por qué sigue en los infiernos. Y, entre tanto, te pesa demasiado un pasado turbulento donde no dejaste a nadie sin dañar y te duele cada herida que diste más que si fuera tuya.

Perro viejo, te remuerde la conciencia y sólo sostienes la mirada porque sabes que los ojos que te miran no han aprendido a comprender su propia culpa. Pero ya no eres capaz de mirarte en el espejo porque en él encuentras, entre canas y arrugas, al único ser que nunca te pudo perdonar.

¡Ay, viejo!

Pesadillas.

Equidistante entre el frío silencio y el alarido estentóreo se encuentra la libertad del último suspiro. El lugar donde los pensamientos y el olvido se unen en una pasta sin texturas para dejar de ser y unirse a esa nada que sólo compete al más allá. De ese lugar caótico y extraño provienen mis peores pesadillas.
Cuando era niño soñaba con fantasmas cotidianos, serpientes transparentes, monstruos universales… aquello era el terror de un niño, pero estas nuevas pesadillas son el terror de un hombre, porque nacen de donde el universo aún no se ha construido y, sin embargo, ya poseen contenido.
Veo la nada brillante y oscura doblando mis rodillas que perdieron su sustento y mis manos desapareciendo en la bruma mientras una sombra cubre mi espalda. Me giro… no el universo gira, y allí estoy yo… no, estoy aquí. Mi boca se hace una fila de dientes infinitos que giran sobre si mismos mientras yo los traspaso en esa misma nada que lo es todo.
Perdido entre las sabanas sudadas. Perdido entre el brillo de un despertador que aún no ha sonado y otra noche perdida en un sueño no reparador. Ahora comprendo porque hay personas que no temen a la muerte. La muerte es lo desconocido o es la nada, pero difícilmente puede parecerse a estos horrores.
--¿Qué te pasa? –Suena a mi lado la voz de mi esposa--.
--Nada… que me he despertado.
--Pues vuélvete a dormir y aprovecha que es fiesta y no hay que madrugar.
La luz de la alarma estaba puesta en el despertador… la quito.
Equidistante entre la mesita y la almohada se queda el sueño esperando.
¡Qué narices! Tengo otra oportunidad para reparar mis neuronas marchitas y creo que ya he olvidado los monstruos de mi cabeza.
Beso a mi mujer en algún sitio de la cabeza. No veo nada, en ningún momento encendí la luz.
--¡Uuuuh! –Me dice a modo de somnolienta respuesta--.
Me giro y me acurruco. A dormir.
Equidistante entre la nada y el todo, mientras los ojos están cerrados, el mundo sigue girando cual peonza desbocada en brazos del infinito…
Y digo yo… ¿No podría dormirme y ya está?

El blog se completaba con un polémico artículo sobre la poesía, continuación de aquel otro publicado en “La última frontera”, pero que he decidido no traer aquí ya que la polémica que arrastró fue inútil y estéril.

Espero que este extenso artículo sea de vuestro agrado ya que me voy a tomar un descanso de varios días en este blog… o no.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

La oscuridad al final del túnel.



Llegamos al final de “La última frontera”, hoy acabamos con la trayectoria de un blog nacido para la novedad y no para la polémica. En sus poco más de dos años sólo ha recibido unas 3000 visitas. No obstante, abandono ahora su estela sin revelar algunos secretos, la mayoría se pueden descubrir aún entre sus páginas electrónicas, pero otros, tal vez los más suculentos, viajaron al cielo de los fotones cuando fue necesario.


No fue este, como ya dije en algún momento, el mejor de los blogs, ni siquiera el mejor de cuantos me pertenecieron, sin embargo quedan en él muchos momentos de gran cariño.


Quizá, en algún momento no muy lejano, “La última frontera” vuelva a extenderse más allá de los temas electrónicos en su eterno viaje hacia donde ningún hombre ha imaginado jamás. Sin ir más lejos, las próximas navidades publicaré aquí, en “El Mago pragmático”, entre otros cuentos navideños, dos que adornaron este blog.


Y como dirían las jotas, ”ahí va la despedida”… y para ello el último artículo:



Crisis


¿Crisis?... ¡Ja!


Para mí la crisis empezó antes del año 2000, cuando quise buscar un nuevo piso donde meter mi aumentada familia y mi prominente barriga cervecera y descubrí que los especuladores habían elevado la barrera de precios más allá de mis posibilidades. Desde entonces he visto seguir elevándose los ladrillos a niveles estratosféricos y seguirles el petróleo, los cereales y, finalmente hasta el último elemento susceptible de ser adquirido por mi nómina menguante.


Dice un proverbio ruso que “las disputas de los amos se ven en las espaldas de los siervos” y esta es la crisis de los amos que dejará en el paro a muchos ciudadanos. Hay empresas donde los beneficios de sus ejecutivos suman cantidades muy superiores a las de los trabajadores (los que en último término producen), sin embargo, cuando llega una “crisis” se resuelve despidiendo a empleados de base o reduciéndoles el salario, según ellos… para racionalizar la productividad. Pero lo cierto es que el producto no se puede abaratar, sigue lastrado por el salario de esos ejecutivos onerosos que no producen más que miseria, lo único que baja es la producción global. Una producción que aún se vende menos porque el posible cliente espera precios más bajos que no obtiene.


Yo tengo una solución que nos liberaría de la parte más obscura de la crisis y que evitaría crisis futuras: la supresión de los ejecutivos. Las grandes empresas tienen una junta ejecutiva con ejecutivos de primer nivel que la dirigen. Se reúnen con frecuencia en una sala y son de seis a treinta miembros, pero sólo tres o cuatro tienen algo que decir, los demás son un voto dentro de un grupo de poder y un salario que alguien ha dado como compromiso por un voto… las políticas de los amos. Después existe otro grupo de ejecutivos de segundo y tercer nivel (según el salario)con funciones mal definidas… economistas, juristas, asesores de imagen, funambulistas, pipas, kikos, cacahuetes… fuertes salarios, eternos informes que inundan los correos de la empresa con paja humeante para marear la perdiz de las compras, las ventas y las relaciones sindicales. Por último existe un último tipo de ejecutivo, el llamado satélite, individuos que jamás pisarán la empresa, pero que han pertenecido a algún grupo de poder dentro del sistema político y a los que cada año se les suelta un carro de millones. Todos son prescindibles si, después de todo, sólo tres o cuatro individuos cortan el bacalao. ¿Entonces por qué se pagan salarios tan enormes a un grupo que se convierte en un lastre? Deben suprimirse, es más, los productos de toda empresa que se haya librado de ellos deberían llevar una etiqueta que dijera “free ejecutives”, “libre de ejecutivos” o algo similar, igual que aquellas latas de atún donde nos afirman que protegen a los delfines o aquellos alimentos que no contienen gluten. Puedo garantizar que esos productos se venderían mucho mejor.


Crisis, en términos generales, significa cambio y, más específicamente, un cambio brusco o traumático. Cuando a la palabra “crisis” le añadimos el término “económica” tenemos algo oscuro y terrorífico que arrastrara a todos los individuos a la ruina. Pero hay una verdad que nos omiten y es que “crisis” también significa oportunidad. Si las épocas de bonanza son el coto de pesca de los especuladores que maniobran entre los intersticios de la legalidad, no dudando atravesar los límites de la misma cuando se creen a salvo, hasta arrastrar las economías a puntos de no retorno… de crisis; cuando las crisis estallan hay otro tipo de pescadores, con redes más poderosas, con más oro, que aprovechan los caladeros abandonados y donde pueden seleccionar sus presas con calma. La crisis económica también es una oportunidad de enriquecimiento para otro tipo de especuladores tan insanos como los que las provocaron. Sobre todo porque muchos de estos nuevos reyes del cotarro coinciden con los primeros y usan el dinero que ganaron provocando la actual situación para seguir enriqueciéndose en lugar de ayudar a achicar el daño que ellos mismos provocaron. Porque, sí señores, ellos poseen los medios para acabar con el problema que generaron, pero ese no es su problema, para ellos sólo existe un problema: seguir llenando sus arcas.


Como decía, para mí esta crisis no existe, yo estoy en crisis desde hace mucho, desde que no tengo libertad para elegir mi casa, mi comida… mis sueños... desde siempre. Y todo porque unos juegan con mi dinero y el futuro de mis hijos a un juego al que nadie gana. Pobres imbéciles, son ricos y creen tenerlo todo, pero quieren más y saben que son los culpables de las desgracias del mundo, de las muertes, las hambrunas, las guerras, el terrorismo… Y se engañan pensando que nada va con ellos. Ahogan pueblos, países, ecosistemas, sociedades… para ellos sólo es dinero y una imagen fugaz en un sórdido noticiario. De hecho tienen una coartada en miles de políticos que, las más de las veces, aprietan el gatillo por ellos. Pero en el fondo dicen disfrutar de sus oscuras vidas, pero la verdad es que un eco de culpa les estropea los mejores momentos de su vida y son conscientes de que ellos, o sus hijos, o sus nietos… tarde o temprano el daño que hicieron les alcanzará. La revolución que llevará a la guillotina sus cabezas o las de sus herederos parecen lejanas, pero las revoluciones no perdonan y, cuanto más control tienen los opresores, cuanto más tiempo dura la opresión, más fuerza revolucionaría hay que liberar y más difícil es sobrevivir a la debacle.


Estoy en crisis, pero cuando la bolsa suba, cuando los bancos presten, cuando los gobernantes sonrían, yo seguiré estando en crisis. Cuando todo vaya bien veremos las mismas cañas haciendo lucir sus gusanos frente a nuestros ojos.



El próximo día empezaremos con la historia de otro blog, otras tintas, otras ideas… pero una misma persona… su seguro servidor: yo mismo (S.S.S.Y.M).


lunes, 24 de noviembre de 2008

El último verano veloz y sincero.



Imagen tomada de http://ahaztuak1936-1977.blogspot.com/2007/09/ha-muerto-villalonga-uno-de-los.html



Sobre el mes de Julio dos artículos muy diferentes y que no voy a reproducir. El primero hablaba de las cabezas pensantes del Banco Central Europeo (BCE), en concreto los cinco consejeros de élite, con Jaen-Claude Trichet a la cabeza. Bajo el título “¿Quién teme a la crisis feroz?” también traté de explicar el daño que las políticas del BCE, en aquellos momentos, podían hacer en la economía de la “eurozona”. Me centré en explicar que al no bajar los intereses en aquellos momentos cerraría el flujo de activos a la Europa Mediterránea y más pobre, sin duda con la idea de mantener ese líquido en Francia y Alemania… ¿para qué? Pero al no bajar los intereses se precipitaba la crisis y no se frenaba la inflación que dependía totalmente de los precios del petróleo y la especulación en los mercados de cereales, totalmente ajenos al precio del dinero. Los peores presagios se cumplieron y ahora queda claro que el BCE, con la idea de beneficiar a Francia y Alemania, es uno de los grandes responsables.


En otro ámbito de cosas estuvo el otro artículo que, a la postre, fue mucho más polémico. En “La última frontera”, el artículo “Nudismo o naturismo” sólo tuvo un polemista, pero algunas replicas, en otros medios, generaron un debate no totalmente deseado. En cualquier caso no lo voy a reproducir aquí como tampoco su… “polémica”.


En agosto, con las vacaciones, tan solo un artículo sobre la muerte del sector inmobiliario sacado a colación sobre un evento sobre el tema que recorrió MSN.


En septiembre, antes de acabar el verano, la manipulación de la historia fue uno de los dos artículos del mes y que, por el vigente valor de su temática, reproduciré a continuación.



La historia no debe ser una larga noche sin sol.


La historia es un ente vivo y complicado, más de lo que desearíamos ya que los conceptos políticos que de ella derivan afectan a nuestros días. Eso nos impide renunciar a nuestro pasado, pero, a un tiempo, poder renunciar a él nos ahorraría muchísimos problemas.


El peor de los delitos de la historia es que no existe una sola. Cuando miramos la historia antigua, que nos viene dada por una serie de documentos que tendrían que tomarse como hechos y por una serie de libros que nos la cuentan desde el punto de vista de aquel autor, ya tenemos, según el analista actual, un montón de diferentes interpretaciones. Pero la cosa es peor cuando hablamos de historia reciente, de historia contemporánea, porque tenemos a nuestro alrededor muchas personas que la han vivido y sufrido y cada una lo ha hecho desde un lugar social y geográficamente diferente con lo que su punto de observación da visiones diferentes. Por último, sea historia antigua o moderna, existen gran cantidad de historiadores o pseudohistoriadores que manipulan hechos y cambian la realidad con la desagradable intención de influir en el presente. De hecho, durante el franquismo, bajo los auspicios del propio caudillo, nació un grupo de historiadores que reinventaron el pasado para crear una “historietografía” oficial. Entre los ilustres nombres de este complot para engañarnos en tiempos venideros estaba el que luego fue ministro de cultura democrático con la UCD de Adolfo Suarez, Ricardo De La Cierva. La escuela del señor De La Cierva ha llegado a nuestros días con muchos elementos que tienen acceso a las editoriales, para poder publicar su basura, con una facilidad de pasmo. El ejemplo más claro es el de Pío Moa, un exterrorista del Grapo adoptado por asociaciones fascistas con una imaginación tan calenturienta para reinventar los hechos y reinterpretar lo que no tiene más interpretaciones para hacerlo encajar con la historia de De La Cierva. Hay más, pero por lo general se limitan a ofrecer, una y otra vez, su punto de vista particular, sobre un hecho puntual. En otro ámbito esta César Vidal, que aún no siendo del todo riguroso y barriendo con la misma escoba, tiene bastantes relatos salvables, aunque no sabremos nunca si son de su propia mano o de la de algún negro ya que su nivel de producción escrita choca de lleno con el raudo fluir del tiempo.


En el otro lado también existen historiadores y pseudohistoriadores capaces de manipular la realidad, sin embargo, no es necesario tenerlos en cuenta porque jamás podrán sobrepasar el filtro de las editoriales, de hecho, bastantes problemas tienen ya los que pretenden desenterrar la realidad de entre la basura de tinta arrojada por De La Cierva y su camarilla.


Por lo general, cuando historiadores como Javier Tussell intentaban realizar su trabajo, los historietografistas del franquismo hacían lo posible por desvirtuar cuanto salía de su pluma, todo y que casi siempre estaba tan bien sustentado que los ataques recibidos terminaban por calificarse a sí mismos. Tal vez sea esa la razón de que a la hora de hablar historia contemporánea española terminamos por tener más fe en lo escrito por autores extranjeros que por los autóctonos. Cabe destacar, no obstante, dos nombres: Paul Preston que tuvo acceso a toda la documentación que atesoran los franquistas, aprendiendo del mismísimo Ricardo De La Cierva, y Pierre Vilar, que fue corresponsal de la prensa francesa en nuestro país durante bastantes años.


Sin embargo, lejos de libros y documentos, la historia contemporánea destaca por esos cachitos de vida que nos han contado nuestros padres y abuelos y, también, por lo que nos ha tocado vivir. Qué historia más incontestable puede existir que la nuestra. Por lo vivido, por lo sufrido y por las esperanzas perdidas, nadie nos puede negar el derecho a levantar el dedo acusador contra el General Franco. La democracia aprobó una ley de perdón, pero no de olvido, porque el pueblo que olvida su pasado está sentenciado a repetirlo. Y no queremos más guerras de hermanos contra hermanos donde la frase de Hobbes se convierte en una realidad cotidiana: “El hombre es un lobo para el hombre”. Donde no existen hombres buenos porque todos son cadáveres o supervivientes, pero cuando la guerra acabó…


Franco venció, pero lejos de iniciar un proceso de reconstrucción, España vivió una primera década de terror donde los fusilamientos sumarísimos y los ocultos en una playa o en una cuneta, hicieron desaparecer a miles de inocentes. Franco extendió un genocidio sumarísimo por todo el territorio nacional, donde la iglesia tuvo mucho que ver, que duró hasta varios años después de acabada la guerra. No fue hasta que necesito de la ayuda económica de EE.UU. que el dictador aflojó el pie de la garganta de España. Aún así eso se hizo muy lentamente y tan larga fue su sombra que, para muchos, el terror no acabó hasta aquel 24 de Febrero de 1981 cuando el coronel Tejero depuso sus armas después de asaltar el Parlamento durante el día anterior.


¿Qué nos quiere contar ahora el señor Fraga y algún que otro de su camarilla?


Franco fue vencedor… pero también fue un terrorista y los que le ayudaron también lo fueron, no es de extrañar que un ex-Grapo haya sido tan bien acogido en su seno, por una ley se les perdonó sus delitos, sin embargo luchan contra la memoria nacional… ¿A qué temen?


Hoy tenemos otro grupo terrorista, ETA, que mata de forma tan irracional como todos los terrorismos. Nos dicen que no se ha de negociar, que no se ha de perdonar… ¿Tienen miedo de que recordemos que el terrorismo franquista mató a más españoles?


Ellos fueron perdonados, pero de que les sirve si a su vez no saben perdonar, si a su vez no nos dejan salvar a nuestra patria mediante el recuerdo.


Insisten en que la memoria histórica divide, pero varios pueblos de esta España plurinacional piensan en la independencia porque lo único que los une a España, que es el sufrimiento conjunto bajo el yugo del franquismo, es una materia para el olvido y, encima, no podemos negociar con los locos de hoy. Tal vez no hicimos bien en perdonar a los locos de ayer.


Yo digo que no. La historia no debe ser una larga noche sin sol. Ya va siendo hora de que nos enteremos de quienes somos en realidad, de que aprendamos a perdonar y a ser justos con nosotros mismos, de lo contrario seguiremos ese eterno castigo de un águila que se come las entrañas de nuestro pueblo por toda la eternidad, dando gloria a los villanos y escondiendo a los héroes de cada día, dando de comer a los vagos y robando a los que construyen nuestras vidas.


domingo, 23 de noviembre de 2008

El poder de los goles.



He dejado este artículo, publicado con anterioridad el 30 de junio en “La última frontera”, para el domingo por su carácter “futbolero”. Que nadie le busque ni valores literarios, ni encontrar nada nuevo. El artículo es, simplemente, un conjunto de observaciones respecto a la victoria de la selección absoluta de futbol en el pasado europeo, por aquel entonces muy reciente.


Hecho este preámbulo, este es el artículo...



El poder de los goles.


Recuerdo aquella Eurocopa de 1984 en Francia, cuando el sabor agridulce de la final llevó la plata a los cuellos de una selección recordada por la gloria del gol de Maceda a Alemania y aquella escurridiza fuga de un balón chutado por Platinní y que se convirtió, a la postre, llorando llorando hacia el interior de la portería, en el desengaño de la plata. Arconada, posiblemente el portero más completo que existió jamás, perdió su gran oportunidad y la de una joven democracia que necesitaba, más que nunca, esos laureles deportivos que, a pesar de su teórica intrascendencia, conforman a un estado mucho mejor que su propia historia.


29 de Junio de 2008… España vence a Alemania uno a cero en la final de una brillante Eurocopa en la que el juego de los Iniesta, Cesc, Xavi… ha encandilado a todos los amantes del fútbol.


En plena recesión mundial por la especulación financiara y petrolífera, y coincidente con el tantas veces diferido reventón inmobiliario y la cabezonería del presidente del banco europeo negándose a bajar el precio del dinero, llega esta noticia trivial, pero optimista.


En una ocasión escuché que, gracias al optimismo generado por el cine, EE.UU. pudo salir de la crisis del 29 ¿Será esta victoria deportiva el soplo de aire que necesita nuestra sociedad para permanecer a flote entre funestos y agoreros presagios?


Yo, como amante del fútbol, me voy a conformar con las que creo razones de este triunfo.


No es ningún secreto que, salvo en algunos momentos muy peculiares, España ha contado con jugadores de muchísimo nivel. La propia Eurocopa del 84 es un ejemplo, como lo son los muchos mundiales y europeos que, durante años, han ganado las selecciones inferiores, pero que se negaban a la absoluta… ¿por qué?


En primer lugar hay que valorar a Luís Aragonés. Obtuvo el conocimiento necesario de su fracaso en al anterior mundial y en los primeros partidos de clasificación para esta Eurocopa, pero en un momento dado se dio cuenta que si quería hacer historia debía plantar cara a la poderosa prensa deportiva de Madrid que, tradicionalmente, imponía parte de las alineaciones a todos los seleccionadores mediatizando su juego.


Aragonés miró como hacer un grupo compacto con la mayoría de los mejores jugadores del país. Sin dar por hecho a ninguno, pero sin descartar tampoco a nadie. De hecho llegó a plantearse, en un momento determinado, cuando el jugador lo merecía, la integración de Oleguer, declarado independentista, pero que confirmó, bajo el ideario de Luís, que no descartaría jugar en una selección como aquella.


Pero el mayor logro de Aragonés fue la decisión de descartar a Raúl González y Guti, dos jugadores idolatrados por la prensa con poder, pero que ya habían demostrado encajar muy mal en el tipo de juego que a la selección podía darle mejor resultado por su composición general. El mismo Luís Aragonés supo renunciar a su característico futbol de contraataque para fabricar un sistema donde el mimo al balón y el control endiablado fuesen la tónica. Ahora el sello de España, muy similar al de aquel “dream team” blaugrana de Johan Cruiff , ha causado sensación en Europa, pero con una diferencia, Luís ha adaptado el sistema a los jugadores y el holandés adaptó los jugadores al sistema. Tampoco podía ser de otra manera porque las selecciones cuentan con menos tiempo para preparar sus encuentros y los sistemas que utilizan deben ser mucho más naturales porque no se pueden hacer demasiadas correcciones. Luís ha tardado cuatro años en fabricar… el toro mecánico.


Casillas, Capdevila, Marchena, Puyol, Sergio Ramos, Senna, Xavi, Iniesta, Silva, Villa, Torres… Cesc, Cazorla, Xabi Alonso, Güiza, De la Red… y así hasta 23 jugadores que nos han hecho soñar. Ahora Luís podrá marcharse por la puerta grande, pero con un gran camino abierto a quien le suceda que ya debe saber que, para triunfar con “la roja” debe tirara a la basura todos los ejemplares de la prensa deportiva y escuchar únicamente a su saber futbolístico, de no hacerlo así España volvería a ser el insulso amasijo de figuras incapaz de pasar de cuartos que ha sido siempre.


Unos pocos datos para recalcar la grandeza de este resultado:


-Xavi Hernández ha sido declarado el mejor jugador del torneo.


-Villa ha sido el máximo goleador de esta Eurocopa.


-Casillas ha sido el portero menos goleado.


-Hasta nueve jugadores en el once ideal de la Eurocopa.


-Como equipo también ha sido el máximo goleador y sólo ha encajado tres goles en todo el torneo con el porcentaje más bajo.


Una notita para los que presionaron lo indecible para que se incluyera a Raúl en esta selección:


Raúl es un magnífico jugador de fútbol y en algún momento incluso pudo ser el mejor, pero tiene sus características técnicas y no otras. La insistencia de esos forofos incondicionales puede haber hecho un daño irreparable a este jugador (como gran aficionado al buen fútbol espero que no sea así) el tipo de juego que uso “la roja” no es el más adecuado para él, además hubiera competido por el puesto de Torres cuyo trabajo es inalcanzable para el del Madrid, o con Villa, de características aún más dispares respecto a él. Raúl hubiese sido perfecto como segundo delantero en un equipo de corte alemán… España debe aspirar a un futbol más creativo.


Por último la leyenda de una pancarta que leí por las calles de Barcelona:


“Catalonia is not Spain, but the footbal is diferent”




La foto ha sido extraída de la web de la RFEF.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Divagando en una sola lengua



Imagen tomada de http://neuscopio.nireblog.com

Junio se inició con un artículo demasiado personal para tomarlo en cuenta, pero el día 26, fruto de la inspiración de la lectura de varios artículos de prensa, di a luz un enrevesado artículo de opinión que, aunque no está exento de algunas erratas ante las que don Lázaro Carreter no dudaría sentirse ultrajado, me gustaría volver a introducir.

Divagando en una sola lengua.

Decía don Fernando Lázaro Carreter, en uno de sus dardos en la palabra, que la corrección lingüística importa aún a pesar de que podamos entendernos. Seguía, entre otros puntos, afirmando que si bien la libertad enriquece las lenguas, esta (por la libertad) “…no debe abrirse a la pacotilla y a la baratija con que se presentan nuevos colonos de fuera y de dentro, juntos muchas veces, a señorear: que dominen nuestra palabra, y ya estará dominado nuestro seso; que nos la cambien, y estarán cambiándonos.”

No es cuestión de hablar sobre lo escrito por el eminente lingüista ya desaparecido, sacándolo de su contexto. No es sobre él ni sus palabras sobre las que quiero hablar, pero me parecen oportunas algunas de sus frases a modo de cita para comprender un modo de pensar tan extendido como erróneo.

Interpreto, de las palabras del maestro y, repito, esto es sólo una interpretación mía, una seria advertencia sobre los usos erróneos del lenguaje y la modificación psicológica respecto a… “estarán cambiándonos”… ¿Cómo personas? ¿Cómo algún tipo de colectivo?

Con mi tradicional mente calenturienta voy a dar una vuelta más de tuerca. Si la lengua sobre la que habla don Fernando es el castellano a la que él mismo, en más de una ocasión, denomina español, no querrá decir, en último término, que los malos usos del idioma terminan para modificar nuestra condición de “españoles”.

Dudo que el señor Lázaro Carreter quisiera decir esto, cultura y saber le sobraban como para no caer en esas tonterías, pero la gran masa, el populacho, por desgracia carece de esos atributos. Así vemos como se liga la condición de español a la joven lengua de Castilla y minusvalorando a vascos, gallegos, catalanes y asturleoneses, cuyas lenguas más ancianas no poseen el mismo reconocimiento para esa turba. De este modo se linchan a las llamadas nacionalidades históricas, sus culturas, sus filosofías… sus lenguas.

En tiempos de Felipe V, los decretos de Nueva Planta auspiciados por el Conde Duque de Olivares, acabaron con la igualdad de las Españas y el “tanto monta, monta tanto” de los Reyes Católicos, que la tradición castellana limita a los monarcas cuando, realmente, fue la nobleza castellana la que impidió ejercer el gobierno de Castilla a Fernando el Católico a la muerte de su esposa Isabel. Aquellos decretos atacaron las lenguas, leyes, culturas y filosofías de las Españas singulares frente a las impartidas desde la nueva capital ubicada en Madrid. De ahí la fijación de los barceloneses con los madrileños. Los primeros, hasta aquel momento, habían ostentado la capitalidad y control de sus vidas en un gobierno casi democrático y regido, sólo en la distancia, por los monarcas de un país que ya empezaba a denominarse España en singular y adquirir los hábitos centralistas de las nuevas monarquías europeas.

Con los Borbones, sobre todo tras una serie de guerras en que Catalunya se había puesto del bando de los Augsburgo, la monarquía absolutista entró como un vendaval. Pero el pueblo, mucho más lejos de sus gobernantes que nunca, mantuvo su personalidad lejos de los documentos oficiales.

En el siglo XIX apareció la primera idea de globalización de la mano de un ser que ni la historia se pone de acuerdo a la hora de juzgarlo: Napoleón Bonaparte. Como oposición a aquella primera idea globalizadora, de forma similar a como sucede hoy, aparecieron una miríada de nacionalidades y nacionalismos, grandes y pequeños, por toda Europa, hoy se habla de ellos como un punto más del romanticismo, sin embargo, su extensión en el tiempo ligeramente excéntrica a ese movimiento debería dar a entender que era algo diferente y que tendría que tratarse de forma independiente. Así, la anexión francesa de Catalunya, despertó en aquellas tierras un feroz nacionalismo “español” (en catalán, según la tradición popular, pero español) con héroes populares como “El Timbaler del Bruc”, los ciudadanos resistentes del sitio de Girona, el general Álvarez de Castro o la mismísima Agustina de Aragón.

En aquella época, “la Pepa” terminó por convertirse en el símbolo de un nuevo y fresco nacionalismo español que quedó truncado por los “affaires” (y que don Fernando Lázaro Carreter, que en paz descanse, me perdone) de Fernando VII y los cien mil hijos… de San Luís. A partir de ahí, cada uno intentó mantener el tipo como pudo. Mientras en Europa se formaban las naciones italiana, alemana y tomaban forma muchos nacionalismos que hoy ya no se cuestionan como naciones conformadas, España perdía su mejor oportunidad y, estirando un poco más el absolutismo borbónico, empezaba a manifestar sus diferencias, norte-sur, este-oeste, centro-periferia. No ayudarían las guerras carlistas, la de Filipinas, la de Cuba y finalmente la de Marruecos que convirtieron al liberalismo de Isabel II en un coto privado y a Amadeo I y la Primera República en esperanzas de unos pocos. La mucha buena voluntad de unos pocos era insuficiente frente a la confusión general. Fruto de la confusión surgió la incomprensión y, puestos a buscar, cada uno intentó entender aquello que le quedaba más próximo. Pronto los nacionalismos se hicieron más pequeños, buscando un entorno en el que no cupieran los errores ni las ambigüedades, donde la niebla de los intoxicadores políticos no pudiera perturbar lo que realmente era uno. Catalunya descubrió su ser romántico en un entorno simbólico donde un poema, la “Oda a la Patria” de Bonaventura Aribau, en 1933, publicada pocos meses antes de la muerte de Fernando VII. El nacionalismo vasco tomó conciencia de su ser algo más tarde, cuando las nieblas amarillas de la intolerancia ya rebosaban su perfidia. No es de extrañar que algunas de las palabras de Sabino Arana, en las dos últimas décadas del siglo XIX, parezcan, a la luz del siglo XXI, muy extrañas y se le tachen de racistas, xenófobas y otras barbaridades que la España castellanizante ya hacía tiempo que había superado. No pretendo justificar ese modelo de ideales porque estoy convencido que si los ideales de Arana se hubieran aglutinado veinte años antes, también hubiesen tenido un carácter más suave. Pero su enemigo era la España liberal así que tomó como modelo muchos de los principios del carlismo que se oponía al gobierno central.

Otro nacionalismo, más oculto y no por ello menos terrible, fue el de figuras liberales como Ortega y Gasset, uno de los máximos responsables del liberalismo y al tiempo del castellanismo de España. El filósofo madrileño fue un ejemplo de moderación y gracias a su posición predominante fue capaz de modificar los conceptos mismos de la lengua y la filosofía del momento, aquello de lo que, al principio del texto, nos prevenía don Fernando Lázaro Carreter como fuente del cambio en nuestra esencia. No fue hasta 1929, con la publicación de “La Rebelión de las masas”, en que el brillante filósofo se sacó la careta. Dos años más tarde, la realidad de la decepción general y la aparición de una rebelión, muy diferente a la por él concebida, que llevó a la Segunda República.

Una España muy compleja es la que amaneció al siglo XX. Complejidad que, lejos de limpiarse con la República, siguió ampliándose con la aparición del fascismo. En la guerra civil lucharon muchas fuerzas, incluso dentro de los mismos bandos que participaban. Algunos dicen que perdió la república, otros que venció la Falage, la iglesia, los carlistas… pero sólo ganó Franco que supo rozar con la miel los labios de sus servidores, pero que, a pesar de su euforia triunfadora, fueron traicionados por el general cada vez que él lo consideraba necesario para mantener su poder. Desde ese punto de vista, la guerra acabó el 20 de Noviembre de 1975. Pero mientras ese concepto de guerra perduró, el nacionalismo castellanista, pasó a ser, por esos cambios del idioma, el nacionalismo español. Entre tanto, vascos, catalanes y, en menor medida, los gallegos, fueron tratados como españoles de segunda y vapuleadas sus culturas… secesionistas.

Con toda esta carga llegamos a la democracia y, después de más de treinta años, aún no hemos sabido reencauzar esas circunstancias. Los nacionalismos emergen, pero ahora, ante la imposibilidad de ocupar el lugar que se merecen dentro de España, buscan la única salida posible: la independencia.

No sé si hay vuelta a atrás, pero de haberla seguro que no es la mano dura porque si quinientos años de violenta historia no han logrado un presente diferente, parece lógico pensar que esa no es la solución. Tampoco voy a insistir en permitir el derecho de autodeterminación, que personalmente creo que es la mejor vía. Pero está claro que toda formula que no implique el respeto para todos los pueblos, sólo nos aportará sufrimiento. Las imposiciones de Madrid sobre las llamadas autonomías históricas son vistas con tremendismo desde estas últimas. La imagen es la de un marido celoso y maltratador que no deja salir a su esposa de casa. A algunos no nos cabe duda de donde está el origen de la violencia de género, cuando el padre Estado nos ofrece tan triste ejemplo.

Tal vez, todo esto no sea más que un juego de palabras y el mal uso de estas pueden cambiar, como bien dijo don Fernando, nuestro seso… pueden cambiarnos a nosotros, pero no sería más inteligente pensar donde empiezan nuestras libertades y donde acaban las de los otros y dejar que todos los seres puedan ver el sol y puedan respirar aire libre.

Pensar es gratis, levantar la mano tiene un precio que pagarán nuestros hijos.